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Presos de los políticos

02

01 2013

Lo que antes era insoñable, ahora puede ser una realidad. Esta es mi lista de peticiones para este año.

Para empezar, me gustaría ser rico y poderoso, y que me cuidaran muchas mujeres sin tener que hacerme sacerdote. Me gustaría que los políticos trabajasen los jueves y los viernes. Me gustaría que los políticos trabajasen el resto de los días. Que fuesen a trabajar en sus vehículos propios, en bici a poder ser. Me gustaría que no se compraran, con nuestro dinero, esos trajes tan horteras que usan ellos y ellas, que parecen sacados de una mala película de la corte de Luis XV. Que fuesen listos, capaces y válidos y no solamente fieles. Me gustaría no tragar tanta saliva cuando veo y leo las noticias que nos venden.

También me gustaría ir al cine y que no hubiera palomitas. Me gustaría ver las aceras de mi ciudad sin «todo-terrenos» aparcados en ellas. Que hubiera más espacio para los animales, tanto domésticos como salvajes. Que me tratasen de Usted, tampoco estaría mal.

Con los nervios, ahora, no se me ocurre nada más que se pueda escribir aquí y en horario infantil. Por cierto, no estaría mal más pelis eróticas en la tele, las han quitado todas.

Foto: domibrez Música: Pajaro – Los grises

 

 

En un minuto y cuarenta y nueve años

29

08 2012

Hace tanto tiempo que transcurren los recuerdos y las historias que parece que son recuerdos leídos en uno de esos cómics, que aun guardo, manchados de chorizo del bocata.

Hoy me toca acordarme de mi mismo, de recuerdos de blanco y negro y en «led». De imágenes que se agolpan en este y aquel suceso. De todo aquello que forma parte de 49 años de experiencias, de sensaciones, de transformaciones… Todo pasado a un ovillo, de donde salen las piezas de acero, piel y goma que dan forma a mis bicis.

Hace un mes, la marca de mochilas Eastpak, me propuso hacer una exposición de mis bicis y su nueva mochila Velow, para biciclista urbano.  De la misma idea surgió otra, la de contar el origen de mi afición o necesidad de crear estos vehículos, y la respuesta está en este blog, en muchas de las historias que he contado.

Hoy estoy repasando todas aquellas vidas que he construido, bicicletas de bajo nivel a las que he devuelto la vida y otras a las que se la he cambiado. Un trabajo hecho con tiempo  y paciencia. Las tardes de Radio 3, de frío y calor, de idas y venidas a las tiendas buscando esta y aquella pieza. De idas y venidas a la misma tienda porque me he equivocado de medida y así hasta unas cuantas veces más. De mañanas de rastro con Merche, rebuscando entre montoneras y discutiendo precios con vendedores de recuerdos y desvanes.

Todo esto se junta y nace una de esas bicicletas con alma y nombre de Domibrez. Alguna de ellas, si queréis, podréis verlas a partir del 7 de septiembre y hasta el 12 en Pasatiempos de la calle Brossa de Palma de Mallorca. Será un placer conoceros y abrazaros (más a unas que a otros). Contaremos batallas, nos enseñaremos viejas y nuevas heridas y tomaremos algo para soltar la lengua.

Que sepáis, para acabar, que todo esto no se hace en un «momento» o en un «esto para ti es un minuto», no.

Yo, todo lo hago en un minuto y cuarenta y nueve años.

PD. Gracias a Eastpak y a Pasatiempos por ofrecerme esta oportunidad. Esta caña va por vosotros…

Foto: Pablo García Música: Deep Purple – Lazy

Una historia en 635 metros

28

05 2012

No se si son ciertas las historias de caminantes solitarios que vagan por sendas, caminos, carreteras y calles. Siempre las hubo y espero que siga así. Ésta que cuento hoy me sucede a diario, no es pasado, ni siquiera es una leyenda ancestral y tal.

No puedo empezar con aquello de «Un cierto día…» porque sucede todos los días en una calle o camino entre Son Sardina y la rotonda de la carretera de Valldemossa. Es el único tramo en el que viajo por la calzada, ya que no hay carril bici ni siquiera una triste acera por la que te puedan multar. Es un viejo camino que se asfaltó en su día para que los devoradores de oil pudieran circular sin que se ensuciaran sus ruedas. Vallada de antiguas paredes de piedra que aíslan las fincas de almendros de la carretera, el caminar por ella o circular con bici, se hace a veces peligroso.

Todas la mañanas, pero todas, cuando salgo para Palma me encuentro con este caminante entrado en años, con una forma de andar muy ligera y saltarina. El hombre va recogiendo hierba de las orillas para luego dar de comer a un caballo que permanece siempre encerrado en una pequeña parcela. Lo acaricia y luego se marcha a toda velocidad. Nos saludamos desde el primer día. Yo levanto la mano y el también.

Cuando subo a comer a medio día se repite la historia, se repite el lugar y se repite el ritual de saludos, y siempre el mismo pensamiento durante hace más de cinco años, ¿quién será este hombre?. No me atrevo a preguntárselo para no estropear esta misteriosa historia.

Prefiero imaginar…

Foto: domibrez Música: Las Grecas – Solitario

Maldito Día Mundial de la Bici

19

04 2012

Me levanto, me ducho cantando y desayuno leyendo el periódico, placer sencillo donde los haya. Es lo bueno de ir a trabajar en bici, no hay atascos, no tienes que parar a echar gasolina, no tienes que buscar sitio para aparcar cuatro metros por dos de hierro y sobretodo… las prisas no existen.

Todo perfecto hasta que fui a coger mi «Pastora» para ir al trabajo como cada mañana (maldita Primitiva). Me pongo los guantes de rejilla de algodón negro con huecos en los nudillos y palma de piel… piel, me pongo las gafas anti no se cuantas cosas y rayos UVA, y me posiciono la gorra en la parte alta de la cabeza. Pero no, ella hoy no quería, no quería y no quería. Tiraba «patrás» como una burra tacaña a la vez que me miraba con ese ojito de led cromado que se agrandaba cual lindo gatito.

Mi desesperación fue en aumento y su tozudez más. No me lo podía creer, ella que disfrutaba con las mañanas de brisas de «embat». Ella que paraba a olisquear las rojas amapolas y los amarillos dientes de león. Ella que bajaba por Blanquerna haciendo sonar las baldosas sueltas. Ella, que descansaba en el Paseo de Mallorca atada a su farola preferida. No me lo podía creer, hoy no quería bajar.

Maldito Día Mundial de la Bici, hasta mi bici se ha cogido el día libre.

Foto:  domibrez Música:  Glenn Miller – In The Mood

Alfonsina en el Ganges de Àmsterdam

04

03 2012

Flotan algunos cadáveres que no se acabaron de quemar en el Ganges.

Pero en los canales de Àmsterdam, ellas no pueden flotar. Sólo les queda  la oscuridad del óxido fondo.

Cada año unas 14.000 se suicidan o son asesinadas y muy pocas sufren un accidente final, la cuestión es que sólo ellas saben el por qué de su última zambullida.

¿Estarán hasta el gorro del maltrato de sus dueños?

¿Las lanzarán al profundo silencio?

O tal vez, al intentar escapar de sus secuestradores, caen sin querer (o queriendo) acabando con sus pedaleantes días.

“Dr. Domistein”, si pudieras rescatar aunque sea a una del infierno chatarrero!

A esa la podríamos llamar Alfonsina, sí como la poetisa argentina que se internó en el mar hasta apagarse. Dice la canción: “Te vas Alfonsina con tu soledad,”

delirios de Micky Cabot

Foto: domibrez / Música: Ane Brun – Alfonsina y el Mar

La floración de las mariposas

25

01 2012

Vuelan y vuelan y vuelven a volar. Mariposas y más mariposas se acercan y llenan el espacio de silencios. Cada día hay más mariposas en tu calle, en la mía y en la de otros. Son noctámbulas y fijas (fixies); son diurnas y simples (singles) o son laborables y marchosas (pues eso). Todas se alteran cuando un coche pasa y levantan con miedo el vuelo para posarse unos metros más allá.

Cuando las hojas caídas de los caducos árboles son barridas por el viento de la calle y dan paso a los nuevos brotes pre primaverales, las mariposas salen de sus capullos de seda para alegrar el triste invierno.

Este año hay nuevos peligros y nuevos predadores al acecho. Los alérgicos a estos lepidópteros han creado insecticidas muy peligrosos que se utilizan ante su presencia no deseada. Es difícil cuantificar cuantas caen, pero lo que si es cierto, es que cada día surgen más y puedo asegurar que no es una plaga. Las mariposas son importantes insectos polinizadores, prestando un servicio crucial a las plantas en muchos ecosistemas. Podemos aprender un poco más acerca de cómo utilizan su capacidad de orientación para sobrevivir en entornos cada vez más fragmentados por áreas urbanas.

Hay otro estudio que dice que el batir de alas de una mariposa puede crear un huracán en el otro lado del mundo… (pues eso).

Foto:  domibrez Música:  Stevie Wonder – The First Garden

Una caña en los cimientos del cielo

17

10 2011

A veces cierro mis ojos y veo figuras con colores radiantes y luminosos. Es raro ya que los tengo cerrados y debería ver sólo negro o colores oscuros. Entre esas luces, distingo sombras amorfas bailando lentamente. Todo está tan desenfocado y confuso. Me gusta tener mis ojos cerrados mientras escucho música, siento como tratan de seguir a todas esas luces y sombras. y no, no estoy «endrogao» ni nada parecido, en tal caso esto atontado por el lugar y la belleza del sonido.

Después de recorrer un buen tramo con indignadas compañías por las calles de Palma nos fuimos a escuchar el sentimiento de Zenet, vendedor de enciclopedias y cantante de bar. Escuchar a Zenet es sentirte en el salón de tu casa, fregando en la cocina, trasteando en el taller y pensar en que tu también puedes ser eso…

La guitarra de José Taboada y Zenet con su sombrero, su vacile al público y su extraña voz volvieron a hacer que cerrara los ojos y viera luces y sombras bailando cerca de mí.

Hoy escribo desde un rincón extraño. Un lugar escondido al que accedes con la bici y puedes aparcarla apoyándola en los cimientos de una catedral… y tomarte una caña.

Foto: domibrez / Música: Quatuor Ébène – Unrequited

Adiós a mi senda roja

22

08 2011

Eran las cinco de la tarde cuando hacía la calor y la gomas de mi bici se deslizaban por el líquido asfalto de la calle. Fue al tomar aquella curva cuando me di cuenta que el asfalto rojo, que me protegía de las bestias del averno, había desaparecido. Paré en seco y observé aquella desolación, aquel vacío ocupado por un sendero raspado por algún ser de fauces terribles.

Sabía que éste era peligroso, que ese peligro venía de gente con prisas y en algún caso furiosa, pero nunca pude imaginar que todo aquello hubiera desaparecido como por obra y magia de Harry Potter. Mi camino por el bosque encantado había desaparecido y su lugar lo ocupaban tremendas máquinas hambrientas de espacio, de oxígeno, de prisas, de ruido, de humos (malos), de espacio (creo que ya lo dije).

Ahora el sendero se adentra por el bosque oscuro, donde las bestias acechan por la izquierda y por la derecha. En algunos momentos te atacan por la espalda llegando a rozar la rueda de mi bici con sus frentes. Por esta nueva senda tienes que esperar un minuto aquí, otro más allá y otros más acullá a que los abnegados repartidores de cosas descarguen sus mercancías dejando sus monstruosas monturas en medio de la senda. A señores/as que hacen sonar sus bocinas cuando quieren que te apartes porque su tiempo es mucho más valioso que el tuyo. A aquellos que piensan que entorpeces el tránsito y no se dan cuenta que yo también soy tránsito.

A pesar de todo, doy las gracias a todas esas personas que piensan en nosotros. Esas personas que alegremente sacan sus bicicletas enfundados en sus «chandals» de domingo y que luego deciden por donde hemos de ir los que a diario nos desplazamos en nuestras bicicletas para ir a trabajar. Gracias por hacernos un mundo más infeliz.

Foto: domibrez / Modelo: Mariluz. Música: Stevie Wonder – Send One Your Love

Las gallinas que cuidaban de su bici

21

07 2011

La bici de Sara estaba apoyada junto al viejo gallinero y las gallinas subidas en su manillar. Llevaba una vida distinta al resto de sus hermanas alquiladas. Élla, que había sufrido un accidente dejándola sin rueda delantera, se sentía orgullosa de sus ocupantes que picoteaban su sillín.

Fue una mañana de primavera cuando la conocí. Su dueña tuvo que arreglar aquel antiguo gallinero y la maltrecha bici no entraba en los planes decorativos de la nueva estancia. Triste, estas historias siempre son tristes, se quedó apartada en un sombrío lugar de aquel hermoso patio. Allí permaneció durante un largo invierno a la intemperie. Os podéis imaginar como estaba la primera vez que la vi. Óxido, excrementos de gallinácea, sin cubiertas, sin sillín y toda ella boca abajo haciendo que su aspecto fuera desolador.

Cuando llegó al taller se la presenté a una orgullosa Colnago recién acabada y que esperaba a su dueño. También andaba por allí una holandesa de ruedas blancas y desde hacía poco, estrella de la televisión. Se formó un corro y todas la observaban hasta que una poderosa fixie se adelantó y, alzando la voz en tono complaciente, le preguntó de que familia era. «La Figa», que así se llamaba, le contestó diciendo que no lo sabía, que nunca había visto a sus padres ni la marca que ellos le pusieron. Pronto salieron de dudas, aquella andrajosa bici, después de una buena lavada y lijada, dejó ver su pedigree. Era, ni más ni menos, que una «Bianchi», de la más alta aristocracia italiana.

Hoy comparte casa, ruta y vida con Sara, su nueva compañera.

Foto: domibrez / Música: Dionne Warwick – Raindrops Keep Falling On My Head

El mundo se ve más de cerca cuando pinchas

27

05 2011

Deprisa, deprisa que tengo prisa. No puedo hablar contigo que tengo prisa, luego te llamo. Llámame y hablamos. Perdona que te corte, es que… Hoy no puedo pero la próxima semana nos vemos.

Se me ocurren un montón de frases de «quedar bien» ante el supuesto estrés que nos creamos. Vamos por la vida barriendo y limpiando sin ver el suelo que barremos ni lo que hay detrás de los cristales que limpiamos. Creemos que todo sucede así porque así ha de ser. Una persona que habita en el amazonas, dedica cinco horas a la semana para cubrir su necesidades básicas, ¿cuántas necesitamos nosotros… al día?.

La otra tarde, cuando iba para casa después de salir del periódico, pinché la rueda trasera de mi bici y me pilló sin el kit anti-todo que siempre llevo encima (ley de Murphy). No me quedó más remedio que echar pie a tierra y continuar caminando hasta mi casa. Paso todos los días por el mismo lugar y pienso la de sensaciones que se pierden cuando vas en coche porque no sientes el aire, los olores, los sonidos… Fue entonces, gracias al pinchazo, cuando empecé a observar muchísimos más detalles en mi camino. El paisaje se hizo más lento, el viento no me golpeaba la cara y sobre todo, pude parar a contemplar pequeñas cosas que desde la bici se me hacen invisibles.

Ralenticé más aún mi vida por unos instantes, saludé a las personas con las que me cruzaba (una sensación extrañísima) y ellos me devolvían el saludo… Me senté en un banco en la pasarela de Son Espases y lo que era un lugar rodeado de coches y prisas, se convirtió en un atardecer mediterráneo, y todos sabemos que es eso.

Gracias, bici, hasta cuando pinchas me haces feliz.

Foto: Clara Brezmes / Música: Oscar Peterson – Somewhere