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Bici de noche negra

03

04 2013

¿Cómo puede ser que la noche te confunda?. La noche es lúcida, diáfana y serena. La noche es soledad y puedes leer los versos escritos más tristes de esa noche. La oscuridad, es ella, la que dificulta la percepción de las cosas, la claridad mental, la escasez de inteligencia o la confusión de las ideas.

En la noche hay más materia de la que pensamos. Todo está lleno de gris negruzco, un color que no podemos distinguir con nuestro sentido. El hierro tiene ese color y cambia a pardo cuando se oxida, siempre está bien camuflado.

Un cuadro Biondi con piezas rescatadas de mil sitios. Complementos de delicada calidad unidos con mimo y sentimiento: Mavic, Bontrager, 105, Specialized y piezas elaboradas a mano completan una bici única acabada con el color de la noche, el silencio de la madrugada y la algarabía del amanecer.

Tiempo ha tardado en encontrar a su compañero, pero estaba ahí, esperando, fotografiando. Una imagen les unió, la imagen de otra bici que aun espera (Celestina ella). Ahora Abraham y la Nocturna vuelan con la negrura de la luna entre los viñedos de Consell.

Los gatos también.

La Nocturna

Foto: domibrez Música: Love of Lesbian – Oniria e insomia

Oscuras calles

21

05 2010

Dicen, cuentan, que hay noches que por el centro de Palma se pueden ver, a según que horas, personas que en silencio se pasean por sus calles. No está científicamente comprobado pero creo que es así.

Hay noches en que el silencio es el mayor aliado, la oscuridad una compañera y las forzadas esquinas un peligro. Las calles del casco antiguo mantienen ese misterio de los años, las sombras se alargan más que en otro lugares y la luz se disipa entre farola y farola. No se necesita más que un pequeño instante para darte cuenta de que el ambiente está cargado de historias, de personajes que pasaron y vivieron por esas calles y dejaron su impronta. Marineros ocultos en los oscuros portales despidiéndose de su quinta novia. Bellas moras que te observan tras sus viejas celosías mientras esperan que su señor les haga caso esta noche. Caballeros a caballo hacen sonar las aldabas que fieros leones mantienen en sus bocas. Y como no, viejas bicicletas que con el tintineo del timbre aflojado por el uso, hacen que el silencio de la noche sea aún más misterioso.

Una vez finalizado el recorrido que hayas elegido, es recomendable parar un rato a los pies de la catedral, en sus muros podrás sentir el olor de la piedra mojada antaño por el mar. Allí tendrás la sensación de que has llegado al finisterre de la Ciutat, a la orilla de otro mundo lleno de luces y ruido de velocidad. Ahí acaba el paseo nocturno que puedes hacer cualquier noche con tu bici. No necesitarás más, sólo tener cuidado con el dragón.

Foto: domibrez / Música: Pepe Denis – Aquella noche en Palma