Entrada etiquetada ‘León’

En un minuto y cuarenta y nueve años

29

08 2012

Hace tanto tiempo que transcurren los recuerdos y las historias que parece que son recuerdos leídos en uno de esos cómics, que aun guardo, manchados de chorizo del bocata.

Hoy me toca acordarme de mi mismo, de recuerdos de blanco y negro y en “led”. De imágenes que se agolpan en este y aquel suceso. De todo aquello que forma parte de 49 años de experiencias, de sensaciones, de transformaciones… Todo pasado a un ovillo, de donde salen las piezas de acero, piel y goma que dan forma a mis bicis.

Hace un mes, la marca de mochilas Eastpak, me propuso hacer una exposición de mis bicis y su nueva mochila Velow, para biciclista urbano.  De la misma idea surgió otra, la de contar el origen de mi afición o necesidad de crear estos vehículos, y la respuesta está en este blog, en muchas de las historias que he contado.

Hoy estoy repasando todas aquellas vidas que he construido, bicicletas de bajo nivel a las que he devuelto la vida y otras a las que se la he cambiado. Un trabajo hecho con tiempo  y paciencia. Las tardes de Radio 3, de frío y calor, de idas y venidas a las tiendas buscando esta y aquella pieza. De idas y venidas a la misma tienda porque me he equivocado de medida y así hasta unas cuantas veces más. De mañanas de rastro con Merche, rebuscando entre montoneras y discutiendo precios con vendedores de recuerdos y desvanes.

Todo esto se junta y nace una de esas bicicletas con alma y nombre de Domibrez. Alguna de ellas, si queréis, podréis verlas a partir del 7 de septiembre y hasta el 12 en Pasatiempos de la calle Brossa de Palma de Mallorca. Será un placer conoceros y abrazaros (más a unas que a otros). Contaremos batallas, nos enseñaremos viejas y nuevas heridas y tomaremos algo para soltar la lengua.

Que sepáis, para acabar, que todo esto no se hace en un “momento” o en un “esto para ti es un minuto”, no.

Yo, todo lo hago en un minuto y cuarenta y nueve años.

PD. Gracias a Eastpak y a Pasatiempos por ofrecerme esta oportunidad. Esta caña va por vosotros…

Foto: Pablo García Música: Deep Purple – Lazy

El lobo acecha a la Pastora

23

05 2011

Una mañana de mayo de un día cualquiera, bajé por última vez con mi bici “laboral”. Había una luz especial, el aire estaba quieto como un gato a punto de saltar sobre su presa. El camino despejado por una vez de viandantes, todo-terrenos y repartidores que están trabajando (los demás estamos de ocioso paseo). Nada hacía presagiar que esa mañana tan generosa iba a repetirse la desagradable experiencia del robo de mi querida bici.

Seguro que podéis pensar que soy un desastre, si podéis, pero os aseguro que había puesto todo el interés en que no volvieran a robar, por segunda vez, mi maravillosa máquina. Está claro que las técnicas avanzan en paralelo y lograron reventar la “pitón” del la bici delante de la puerta del periódico a media mañana y cuando la brisa aun no había aflorado. En fin, la experiencia es un grado y el disgusto ha sido algo más pequeño (si cabe).

Como yonki buscando su jeringuilla, rápidamente empecé a fabricar otra bici “laboral”. La Razesa, que había comprado hacía escasamente una semana, me servía para tal propósito. Era una talla 60, un tamaño difícil de encontrar y a partir del cual me puse a trabajar. Quito ruedas, cubiertas, manillar, puños, tija, sillín, manetas, cadena y cables y la dejo completamente desnuda. Pulo, limpio y doy esplendor con una pintura negra con escogidos toques de cobre en alguna de sus partes. Pongo cubiertas, luego las ruedas, manillar, puños, tija, sillín, manetas, cadena y cables.

Todo está dicho y hecho, levanto la sábana y ¡alejop!, aparece mi nueva compañera de trabajo. LA PASTORA.

Foto: domibrez / Música: Pops Staples – Down In Mississippi

Lenguaje real o Real lenguaje

24

12 2010

“Estoy hasta los cojones de gentuza como tu”, podría pasarme el día diciendo esta frase. El lenguaje es la única arma arrojadiza que podemos usar en la calle para defendernos de los asaltantes incívicos que nos agreden e intimidan cada dos pasos. Resulta que cuando un ente de este tipo te avasalla en la calle y te defiendes o contraatacas de forma oral, el avasallador pasa a ser el pobre ofendido indefenso, pues según la regla de la jungla urbana, no tienes derecho a réplica. Te pueden pisar, golpear, tirar… pero como te cagues en toda su familia… resulta que te conviertes en ser repulsivo, agresor y terrorista o más allá. El lenguaje está para usarlo, bien o mal, y claro está que si lo usáramos más a menudo, mejor nos pintaría.

No estoy insultando a ese ser si lo llamo “cabrón” o “hijo de su madre”, sólo estoy definiendo lo que es ese ente de una forma directa y sin formalismos florales, regulada y aceptada por la academia castellana de la lengua y en su caso, de la catalana.

Seguramente el ente querrá denunciarme por haberle referido palabras malsonantes y peyorativas, y yo me tendré que aguantar que mi cadera, rodilla, codo y barbilla estén sangrando, todo ello sin contar los daños materiales.

Así que para acabar, y como es Navidad, pido perdón por haber ofendido a ese ente cabrón que casi me mata.

Foto: domibrez / Música: ¿La Polla Records / Mundo Cabrón

Concierto en el puticlub

07

10 2010

“Renovarse o morir”, podría haber puesto de título. Vuelvo a escribir desde León, y no estoy de vacaciones, lo juro. Los ratos que tengo libres los dedico a pasear por calles angostas y antiguas. Calles llenas de leyendas, historias y bares sobre todo bares, y claro, es que te tientan a entrar y salir y volver a entrar.

En uno de estos bares me encuentro al fotógrafo Pablo García /www.pabloga.com/, aspirante a “Genarín”, un personaje leonés que otro día dedicaré un ratín. Según vamos recorriendo bares, se nos van añadiendo más parroquianos, así hasta dar con las doce de la noche, donde me proponen algo alucinante. -“Vamos a un concierto de unos japoneses que hacen música garaje en un puticlub”… El lugar está más allá del Arco de la Cárcel y como ya es costumbre por estos lares, fuimos en nuestros vehículos anti-control de alcoholemia, en bici.

Es la primera vez que entro en un lugar semejante aunque siempre, es verdad, fantaseé con él. El local olía a humedad, la moqueta azul oscuro, una barra de bombero que bajaba de no sé donde y los ochenteros “puf” hicieron que sintiera que entraba en otros tiempos. El personal que allí estaba era de lo más variopinto y singular: jóvenes, viejos, chicas, señoras, jevis, roqueros y… nosotros. Comienza el concierto y aquello se peta hasta la bandera, o la barra. El sonido es tremendo y los “japos” descerrajan las cuerdas de sus guitarras casi a la altura del suelo. Unas dos horas después el concierto se finiquita y lugar se transforma en lo que realmente es, un prostíbulo, que ha tenido que adaptarse de una forma muy creativa a estos tiempos de crisis, que con el fin de la construcción, ya se sabe…

Posdata. Cuando acabó el concierto, nos fuimos para casa.

Foto: domibrez / Música: Noches de Toisón / Los Cardiacos

Los lobos del “Filandón”

15

03 2010

Mi amigo Pablo Je Je, me llamó para participar, la pasada noche, en un filandón organizado por el ilustre y polifacético camarada Luis Sobarriba, en el C.C.A.N.

El filandón (o fiandón, filorio, hilandorio, hilandera, etc.) es una reunión que se realiza por las noches, desde tiempos inmemoriales, en las tierras de León. Una vez terminada la cena, se cuentan en voz alta cuentos e historias ancestrales. Tal reunión se suele hacer alrededor del hogar (hoy en día es más habitual hacerlo en el bar), con los participantes sentados en escaños o bancadas.

…Y a la luz de la hoguera, viendo las caras de mis compañeros de filandón, comencé la historia que una vez mi agüelo Manuel me contó.

Andaba él en su bicicleta y su vieja perra mastín –la Cuala-, por los caminos de entre San Juan de Torres y Cebrones del Río, una noche de invierno. La nieve le llegaba a la altura del pedal bajo y la senda se le hacía cada vez más pesada. Llegando al puente de hierro, viejo puente ferroviario (Madrid – A Coruña), sintió el peso de una mirada en sus espaldas. Cuanto más avanzaba, la sensación se agrandaba cada vez más. Su ritmo sobre la bicicleta fue aumentando y la resistencia de la nieve también, hasta tal punto que ambas ruedas dejaron de girar. Paró en seco ante lo que ya no se escondía y la silueta de un gran lobo negro, de pecho blanco, bloqueó el camino. No tardó en comprobar que aquel enorme lobo no venía sólo, era una manada de tres individuos con intenciones culinarias. Manuel y la Cuala, corrieron hacia la abandonada caseta del antiguo guarda del paso a nivel, pero una piedra oculta en la nieve hizo que mi agüelo cayera, con tan mala fortuna que su cabeza golpeó una de las vigas del puente, perdiendo el sentido.

Alrededor de una hora, el dolor de cabeza de mi agüelo, al despertar, pasó a ser el de un triste asombro. En el suelo, a su vera, yacía el cuerpo sin vida de su querida mastina, muerta por los lobos. Así de caro pago el animal el defender a su amo. A él, una vez muerta la perra, no le tocaron… nadie sabe por qué.

Este es Pompeyo, tatataranieto de la Cuala

El frío León

10

03 2010

Hace unos días tuve que regresar a mi tierra de fríos inviernos. La tranquilidad palmesana se truncó con un preocupante acontecimiento, aunque este no es el tema.

Hoy quiero rendir homenaje al verdadero frío. Ese que curtió a celtas, astures y a la Legio XII Gémina romana conquistadora de la Galias de la France. Ese frío que esta mañana se me metió, maldita sea, por la espalda y me bajó hasta los pies, pegándose éstos en los pedales de mi vieja bici leonesa.

Al pasar a la vera de la centenaria catedral, un ligerísimo charco, completamente helado, hizo que la rueda delantera se marcara una pirueta con doble tirabuzón, sólo la pericia del que os escribe, hizo que me fuera al suelo. Me levante rápidamente, miré a ambos lados, asegurándome que nadie había presenciado tan tonta caída, me sacudí la manga y un poco el pantalón y monté rápidamente en la bici como si no hubiera pasado nada. Sólo los negros cuervos de la vetusta catedral me seguían con atenta mirada y seguro que con un único pensamiento… ¡qué pringao!. Pero no os riáis, que con un coche no lo hubierais arreglado con un simple limpiado de mangas y un ¡huy, que caída mas tonta!.

Como el camino me llevaba por el Barrio Húmedo, pensé que sería menester hacer una buena parada en el Racimo de Oro, taberna tabernera desde el siglo XVII, de paisanines y buen vino de chato tinto. Esta vez el calor de mi cuerpo no entró en el uso del carril bici sino en el disfrute de un Prieto Picudo y unas buenas sopas de ajo con pimentón que me sirvió el señor Laudelino.

Como os podéis imaginar, el resto del camino, fue un dulce paseo de gélida (-2º) mañana invernal, y la cuesta arriba hasta el hospital se me hizo más que pequeña, si cabe.

Saludos desde las tierras leonesas.

PD. Tengo que ir a Antimio de Arriba.