Entrada etiquetada ‘domiciano’

Domingos de estreno

20

09 2010

De pequeño estaba esperando que llegara el domingo para poder estrenar aquellos super zapatos que mi madre me había comprado en «Calzados Àngel», el sumum de la modernidad de la época en León. Tenía unos zapatos para ir al cole que eran muy cañeros, cómodos y duros, muy duros (Gorila). Con ellos repasaba todos los charcos, escalaba las tapias y corrían más que ninguno. Pero llegaba el domingo y entonces sacaba a relucir aquella virgería de mocasines con una borlita cursi sobre su lengüeta, eran unos castellanos de color granate con un brillo que deslumbraba a todas… (?).

Hoy he conseguido hacer algo parecido que con mis infantiles zapatos, hoy salgo con mi reluciente bicicleta de «los domingos». Cada vez que compongo una nueva bici la estreno el domingo, es como ese  rito que te queda y conservas de la infancia. De lunes a viernes uso mi fiel KTM con sus ruedas lisas de Specialized, pedales ámbar de Carhartt, frenos Shimano Deore, sillín antiprostático y el pedazo pitón de 1,30 centímetros que llevo enroscado debajo de la barra de la bici para que los cacos lo tengan un poco más difícil. Es una bici práctica, moderna y muy urbana con una estética deportiva.

Pero llega el domingo y es cuando disfruto de bajar hasta Blanquerna a comprar el Ultima Hora, el dBalears y el País, tomar un café con leche en una de las terrazas que en esta calle van asomando y después bajar por la Rambla hasta el centro. Es una gozada y la verdad… un pecado de vanidad ver como la gente te mira con ojillos al pasar con la máquina que ese domingo estreno. Cuando paramos a tomar una cañita en el Bosch, en ese momento, mi ya dilatado ego se dispara hasta límites insospechados… Es lo que tiene estrenar los domingos.

Foto: domibrez / Música: Zenet – Dientes De Rata

Mi bici, mi perro y el vuelo del búho

02

07 2010

Son las veintidós coma cero cero y me dispongo a salir con uno de mis perros para ejercitar sus músculos y a su vez, desgastar su maldita fogosidad. Lagotón, como así le llamo (en realidad se llama Lago), es un border collie tricolor que adoptamos en el «Centro Canino Internacional» ahora hace tres años. Es todo un campeón en mear y cagar por todos los lados. Le encanta comerse todo lo incomestible y al ser una de las razas más inteligentes, obedece sólo las órdenes que le da la gana. No soy Cesar ni Borja de Cuatro pero nos lo pasamos bien.

Lagotón se transforma cuando me preparo para coger la bici, el binomio que forman ésta y él es alucinante. Salimos a la calle y se coloca a mi izquierda y en paralelo, obedece todas las «sugerencias» que le hago sin rechistar. –¡Lago para! y se para. –¡Lago sit! y va y se sienta. –¡Lago despacio! y va despacio… y un montón de cosas más. Luego comenzamos a correr y su trote se convierte en carrera, sus orejas se echan hacia atrás y su mirada fija en la lejanía hacen que el animal y la bicicleta se fundan en un mismo ritmo. Después de unos mil quinientos metros de ida y otros mil quinientos de vuelta, llega a casa con la lengua limpiando el suelo y os aseguro que duerme toda la noche de un tirón… angelito!!!.

El búho nos lo encontramos todas las noches en la rama de un viejo almendro. Al pasar sale volando con su precioso cuerpo de plumas. Está en esta historia porque me quedaba bonito en el título del blog.

Foto: Clara / Música: Turista – Búho

El Molinar y la mar salada

18

06 2010

El lunes estreno la temporada natatoria. Por fin he logrado hilar todos mis quehaceres laborales y familiares para poder dedicar unos minutos a la mar salada.

Hace un par de años comencé a bajar en la bici todas las mañanas hasta el Molinar. Descubrí otra manera de empezar el día, otra forma de no salir de casa y llegar al trabajo enseguida.

Fue un día de esos que hacen daño perdérselos, y como era pronto, decidí pasar de largo por el periódico y bajar hasta el Paseo Marítimo. Allí cogí el carril bici en dirección a la Catedral dejando a la derecha la playa de Can Pere Antoni. Pasé el Portixol y llegué al Molinar donde pude darme cuenta que, a las 8h. de la mañana, el agua estaba como una baldosa de cristal, ideal para nadar (A las 7h. también lo he probado y está exactamente igual). Al día siguiente bajé pertrechado con todo el equipamiento, un bañador y una toalla ligerísima (la venden en Decathlon), unas gafas de natación y un poco de agua, no necesitas más.

La primera intención es la de salir corriendo cuando metes un pie en el agua, lo mejor es no pensar mucho lo que estás haciendo e ir metiendo la barriga según vas entrando al agua. Una vez dentro la sensación es diferente y la piel comienza a tonificarse, los músculos se llenan de sangre y el frío desaparece por completo. Nado unos veinte minutos y salgo para secarme con los aún ligeros rayos del sol, me visto y enfilo hacia el periódico con una sana sensación de tranquilidad. Repetir esto durante todo el verano y verás como se te pone el body.

Foto: domibrez / Música: SerenaHoy Iré A Nadar

!Esto no es Amsterdam!

27

03 2010

Como todo en esta la vida, hay que tener un poco de cabeza. Leo en nuestro períodico el atropello, ocurrido días atrás en el carril bici de las Avenidas, de nuestra compañera Mercé Truyols, con el resultado de una rotura de fémur. Espero sinceramente que se mejore.

Para circular en cualquier ciudad, se necesita tener un gran sentido de la percepción del entorno. No sirve coger un vehículo, sea coche, moto o bicicleta, y lanzarse a las calles como si de una competición se tratase. Puedes decidirte a usar la bici en tus desplazamientos –bien–, pero no hagas lo mismo que con el coche, no tengas prisa, disfruta del silencio de la máquina, no avasalles al resto de los ciudadanos. Montar en bici no da un estatus diferente, no supone que todo el mundo se aparte a tu paso, incluidos el resto de ciclistas. Cuando montas en el autobús, no le dices al conductor que acelere, que tienes prisa, ni que toque el claxon para que la gente se aparte.

Hace unos meses, viajé a la ciudad holandesa de Amsterdam y pude comprobar cual es el modelo que no debemos seguir. Amsterdam se ha convertido en una ciudad invivible e intransitable para el peatón, al que se le desprecia de una manera increíble. La bici puede circular por cualquier lado, aceras, parques, calzadas para vehículos a motor, pero como se te ocurra poner un pie en su carril, no tardarás en sentir el zumbido de 30.000 timbres en tus oí­dos y alguna que otra colleja en la nuca (sí, no es una leyenda urbana).

Por eso, alego una vez más, la diferenciación de los medios de transporte y máximo respeto entre ellos. Cuando cogemos la bici, debemos respetar a los ciudadanos de a pie, que llevan millones de años utilizando este medio de transporte antes que cualquier otro.