Entrada etiquetada ‘ciutat’

¡Necesito una bici ya!

28

02 2011

Tengo la sana sensación de estar viviendo el comienzo de una nueva era. Tengo la sensación de estar viviendo la era de la anticrisis. Es necesario un buen leñazo como este, para que nos demos cuenta del despilfarro energético al que estamos sometiendo a este planeta. Nos hemos creado la sensación de que todo es gratis; la luz de las farolas, el alcantarillado, el riego de jardines, el asfalto, las calles que sólo sirven para aparcar nuestros coches, las ridículas aceras, las autovías para unos y desdobles para otros, por el módico precio de 157 millones de euros… Todo eso lo pagamos muy caro, y no sólo nosotros, sino también la pobre gente que aguanta a esos canallas de dictadores que se enriquecen con el petróleo que les compramos.

Últimamente me están llegando cada vez más correos a mi facebook (domibrez cletas) pidiéndome bicis sencillas para transitar por la ciudad. Unos porque están en paro y no pueden soportar el gasto elevado de un pequeño coche y otros porque están verdaderamente hartos de vivir atrapados entre chapa y cristal. Y ya somos algunos los recicladores de bicis muertas y en estado de descomposición, Raul y Cora Torres son unos expertos. Un trabajo muy agradecido ya que devuelves a la vida un objeto, que para muchos de nosotros, tiene alma. Cuando montas en una de estas bicis y te adaptas a ella, es muy difícil que vuelvas a coger el coche para los desplazamientos en la ciudad.

Os recomiendo desde aquí que recuperéis todas esas almas que tenéis en algún rincón de vuestra casa y os olvidéis de buscar sitio para aparcar. ¡Necesitáis una bici ya!

Foto: domibrez / Música: Calle 13 – Muerte En Hawaii

La chica del carril bici

14

10 2010

Cuentan que esto sucedió en una noche oscura en un carril bici de Ciutat hace unos días, un poco antes de que alguien se planteara eliminar dicho carril.

Era noche cerrada, caía una lluvia suave pero ininterrumpida y la humedad cubría la noche con su manto brillante, impidiendo llevar una marcha suficientemente segura.

Un hombre iba conduciendo su bicicleta por el carril bici, deseoso de llegar a su casa y reencontrarse con su mujer y sus dos hijas después de un largo día de trabajo. En una de las curvas del camino, vio a una joven rubia, demacrada y pálida, empapada por la lluvia, con un largo vestido blanco desgarrado y sucio de barro . Este hombre se apiadó de la joven y, apretando los frenos, paró y la montó en el porta bultos de su bici, decidiendo acompañarla y acercarla hasta el PAC más cercano.

Durante gran parte del trayecto, el hombre y la joven fueron hablando de cosas triviales, cuando en un momento dado, antes de llegar a una de las esquinas más cerradas y peligrosas de la ruta, la joven le avisa de que reduzca la velocidad hasta casi detenerse y que pase muy poco a poco. El hombre lo hace, y comprueba asustado, que, de no haber sido advertido por ella del peligro, probablemente le hubiera atropellado el coche que se saltaba el ceda el paso de aquel cruce. Le da las gracias, agradecido por haberle salvado la vida, a lo que la joven contesta:

– No me lo agradezcas, es mi misión; en esta esquina me maté yo hace más de dos años, en una noche como ésta…

Y después de pronunciar éstas palabras, desapareció, dejando como única prueba de su espectral aparición, el porta bultos embarrado por sus ropas sucias…

Esta historia no es real (para la tranquilidad de muchos), pero con los años será raro que llegue a contarse…

Foto: simebuscasmeencuentras / Música: Guadalupe Plata “Baby me vuelves loco”

Como decíamos ayer…

28

01 2010

Aún recuerdo el tiempo que pasaba pidiendo bicis para dar una vuelta. Era el niño que más caminaba, del colegio a casa, de casa al “prao” pasando por el quiosco, y no había forma de hacerlo de otra manera.
Quizás si mi padre no hubiera temido tanto por mi vida… me hubiera comprado aquella bici que yo tanto mendigaba.
Por aquellas edades el peligro y el riesgo eran desconocidos. Los vehículos a motor, aunque no escasos, eran en según que zonas ocasionales y la bicicleta vivía en completa armonía en la ciudad.
El tiempo y la edad avanzan, te haces más independiente, más cómodo y sobre todo vago. El coche se convierte en tu fiel compañero de juergas, amores y viajes idílicos. Entonces comienzan los problemas de ¿dónde dejo el coche?, ¡este mes no tengo para gasolina!, ¡maldita multa!!!, los del párking se han pasado tres pueblos y ¿ahora este golpe como lo arreglo?… En fines, si sumas la cantidad de pasta que te gastas para ir a por pan o a trabajar, resulta que puedo viajar en… TAXI toda la vida. Ahora bien, si lo que pretendo es tener un corazón más o menos en forma, una calidad de vida más que aceptable y disfrutar de una ciudad cada vez más abierta al disfrute del aire puro… vuelvo a pedirte DÉJAME LA BICI (porfa).