Entrada etiquetada ‘bike’

La confusión de Confucio

10

05 2011

Érase una vez, una bella dama que peinaba sus negros cabellos al borde de un hermoso estanque de nenúfares, y un príncipe la besó y la quiso para siempre… Y bueno, eso es todo lo que puedo citar del cuento, el resto es pura paja y relleno innecesario.

Puede que suene a cuento chino, pero la realidad es que voy a hablar de la china, CHU LI NA, que así se llama. Es una bicicleta importada de la China mandarina y de una calidad más que mala. El óxido le salía hasta de las cubiertas y su peso desmesurado le daba una aspecto de tanque sin balas. La desnudé poco a poco y fue saliendo la parte más erótica y especial de la bici, la doble barra. Yo creo que ella notó que se iba sintiendo mejor sin tanta chatarra y fue dejándome ver, cada vez más, sus verdaderos sentimientos. Al final, todo su encanto quedó al descubierto y se entregó a mí.

Como todo cuento que se precie, intenté que éste tuviera un final feliz. Le atusé sus negros cabellos con un corte que dejaba ver su hermosa frente y le regalé un delicado kimono marfil con cinturón negro. Y como dijo el gran Confucio*, «Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla

*Confucio fue un chinojaponés que inventó la confusión. Por si alguno no lo sabía.

Foto: domibrez / Música: Chinese Man – Get Up

Oscuras calles

21

05 2010

Dicen, cuentan, que hay noches que por el centro de Palma se pueden ver, a según que horas, personas que en silencio se pasean por sus calles. No está científicamente comprobado pero creo que es así.

Hay noches en que el silencio es el mayor aliado, la oscuridad una compañera y las forzadas esquinas un peligro. Las calles del casco antiguo mantienen ese misterio de los años, las sombras se alargan más que en otro lugares y la luz se disipa entre farola y farola. No se necesita más que un pequeño instante para darte cuenta de que el ambiente está cargado de historias, de personajes que pasaron y vivieron por esas calles y dejaron su impronta. Marineros ocultos en los oscuros portales despidiéndose de su quinta novia. Bellas moras que te observan tras sus viejas celosías mientras esperan que su señor les haga caso esta noche. Caballeros a caballo hacen sonar las aldabas que fieros leones mantienen en sus bocas. Y como no, viejas bicicletas que con el tintineo del timbre aflojado por el uso, hacen que el silencio de la noche sea aún más misterioso.

Una vez finalizado el recorrido que hayas elegido, es recomendable parar un rato a los pies de la catedral, en sus muros podrás sentir el olor de la piedra mojada antaño por el mar. Allí tendrás la sensación de que has llegado al finisterre de la Ciutat, a la orilla de otro mundo lleno de luces y ruido de velocidad. Ahí acaba el paseo nocturno que puedes hacer cualquier noche con tu bici. No necesitarás más, sólo tener cuidado con el dragón.

Foto: domibrez / Música: Pepe Denis – Aquella noche en Palma

Mujeres en bici

07

05 2010

Sentado, con mis perros y una caña en la mano, en la terraza del Aguamarina en el Molinar, tuve un momento de lucidez divina y espiritual. Tras unos momentos de observación/visión masculina y casi machista, pude darme cuenta de que el ochenta porciento de los ciclistas paseantes que por allí pasaban eran mujeres, de todos los tipos y condiciones. Y volví a tener otra revelación/cuestión, ¿por qué predomina la mujer en bicicleta sobre el varón varonil? ¿hey?, pues creo que es por la misma razón que una mujer rara vez se compra un super coche con catorce airbags, stop and go, faros de xenon, frenos de disco cerámicos y tracción a las cinco ruedas (la de respuesto también). Porque son sencillas y prácticas, porque dedican sus esfuerzos a cosas más funcionales y menos vanales, como una bicicleta. Nosotros, en cambio, necesitamos que sea grande y con muchos chips y lucecitas, para que luego no podamos ir ningún sitio por miedo a que nos lo roben o nos lo rayen.

A la mujer le importa un rábano que la máquina no sea de última generación. Ellas disfrutan más el monento, el instante, el aire que respiran, aunque seguramente tienen todo lo que les rodea sobradamente controlado (llevan ojos en la espalda, lo he comprobado).

Para ellas las normas son obviedades absurdas que los machotes imponemos. Ellas circulan de una forma más fluida y sensual que nosotros, son más respetuosas y sobre todo, no echan carreras para ver quien llega antes… o la tiene más grande (la bici).

Foto: domibrez. Música: Penélope (Joan Manuel Serrat)

Paleto de NY.

30

04 2010

Parece ser que por fin han vuelto las oscuras golondrinas. El anticipo de verano que tenemos, ha logrado despertar de su invernal letargo a las bicicletas de la ciudad. De repente, con el olor de las florecillas y la alegre letanía de los pajarillos, las invernantes máquinas han decidido dejar sus gélidos balcones y lúgubres cocheras para dar paso a la luminosa primavera (la auténtica, no la del Corte Inglés). Ahora que las tardes se hacen largas y los árboles comienzan a ensayar sus proyectos de sombra, es el momento de adecentar las máquinas de los esporádicos usuarios y comprobar en sus propias piernas las bondades del carril bici palmesano.

Por este carril, ayer me acerqué con mi bici, al museu d’art modern i contenporani de palma Es Baluard, allí se inauguraba una exposición de fotografía (?) del genial e idolatrado, al menos por mí, Lou Reed. Yo nunca lo había visto en persona, nunca he asistido a ninguno de sus conciertos, pero flipé en colores con el mayor engreído de todos los tiempos. Menudo (de pequeño) personaje, menudo (de pequeño) fotógrafo, la próxima vez, le va ha esperar su… mánager. Comprendo que puede ser agobiante estar entre tanta gente, pero con sus 68 añazos, debería ser más normal, no anormal, aburrido, prepotente y perdona vidas. Lou estaba aburrido y logró aburrirnos. Desde ahora, Lou, no serás más que un paleto de NY.

En fines, no hay nada que no arregle una caña en el Molinar, al lado del mar, de mi bici, y viendo como los niños, despreocupados porque el hombre del saco ya se ha ido, corretean entre la escollera y el mar.

Foto: domibrez / Música: Perfect day (Lou Reed)

PD. Fran de Bimont ha organizado, para el día 15 de mayo, el primer encuentro BROMPTON en Mallorca. Un recorrido en Brompton por parte del casco antiguo de Palma y la franja marítima…

La serenidad del silencio

23

04 2010

Acabo de ver «La bicicleta» del director valenciano Sigfrid Monleón (en la 2, sin publi). Es una película bastante simple, incluso podría decir que torpe, pero está llena de sensaciones. Quiere mostrar una nueva forma de ver la vida y paradójicamente, también, un retorno a la vida que dejaste olvidada en tu juventud. La amistad se compone y se descompone en unos instantes y se mantiene intacta en una eternitud. Es la bicicleta, como vehículo alternativo, la que se hace protagonista del film, mostrando en algunos momentos la gran semejanza que adquiere a su propietario. Siempre se ha dicho que el perro se parece a su dueño, pienso que en el caso de la bicicleta, es el dueño el que se parece a ella. Este mimetismo, viene a establecer la unión a una simple máquina, que hace que en alguna situación, roce lo absurdo. Aun así, las sensaciones que aporta, son tan enormes que me parecen difíciles de relatar en estas parcas líneas.

Ya os he contado, en otro blog, la angustia tan desagradable que procesas cuando te roban la bici. No es lo mismo que te quiten un móvil con todos tus números, no es lo mismo que te quiten la cartera con todos tus documentos, la bici es como algo que se alarga de tu cuerpo… y duele, duele mucho.

No es de angustia lo que al final trato de escribir, sino de serenidad. Esa que tienes cuando montas en la máquina y la llamas por su nombre. Esa que disfrutas los días de lluvia y no te importa mojarte. La serenidad del silencio, roto sólo por tu respiración.

Foto: domibrez / Música: Jhon Mayall (Country Road)

El frío León

10

03 2010

Hace unos días tuve que regresar a mi tierra de fríos inviernos. La tranquilidad palmesana se truncó con un preocupante acontecimiento, aunque este no es el tema.

Hoy quiero rendir homenaje al verdadero frío. Ese que curtió a celtas, astures y a la Legio XII Gémina romana conquistadora de la Galias de la France. Ese frío que esta mañana se me metió, maldita sea, por la espalda y me bajó hasta los pies, pegándose éstos en los pedales de mi vieja bici leonesa.

Al pasar a la vera de la centenaria catedral, un ligerísimo charco, completamente helado, hizo que la rueda delantera se marcara una pirueta con doble tirabuzón, sólo la pericia del que os escribe, hizo que me fuera al suelo. Me levante rápidamente, miré a ambos lados, asegurándome que nadie había presenciado tan tonta caída, me sacudí la manga y un poco el pantalón y monté rápidamente en la bici como si no hubiera pasado nada. Sólo los negros cuervos de la vetusta catedral me seguían con atenta mirada y seguro que con un único pensamiento… ¡qué pringao!. Pero no os riáis, que con un coche no lo hubierais arreglado con un simple limpiado de mangas y un ¡huy, que caída mas tonta!.

Como el camino me llevaba por el Barrio Húmedo, pensé que sería menester hacer una buena parada en el Racimo de Oro, taberna tabernera desde el siglo XVII, de paisanines y buen vino de chato tinto. Esta vez el calor de mi cuerpo no entró en el uso del carril bici sino en el disfrute de un Prieto Picudo y unas buenas sopas de ajo con pimentón que me sirvió el señor Laudelino.

Como os podéis imaginar, el resto del camino, fue un dulce paseo de gélida (-2º) mañana invernal, y la cuesta arriba hasta el hospital se me hizo más que pequeña, si cabe.

Saludos desde las tierras leonesas.

PD. Tengo que ir a Antimio de Arriba.