Archivos en ‘Historias de aquí’.

¿Por qué quitan el carril bici por la noche?

20

10 2010

En serio, no es broma ni chufla. Hay días (noches) que subo tarde a casa, por unas cosas u otras, y me encuentro que han quitado el carril bici con sus rayitas, su color teja, la señora con el carrito de la compra, y hasta la máquina de Emaya que todas las mañanas espera a que mi amigo Warp salga de casa para ponerse a limpiar el carril. Si, lo han quitado todo, y en su lugar hay bonitos coches aparcados con sus bonitas luces de color naranja intermitentes.

Paro a la vera de uno de estos con la ingenua intención de hacer oír, que no entender, mi simple queja. -Pon pon, toco en su cristal, y cuando baja la ventanilla, el chumba-chumba inunda la calle y la Trompa de Eustaquio (osea la mía). -Oye (digo yo), ¿sabes que estás apalancado en el carril bici?. -¿Lo cualo? me contesta ella. Sí, (le digo yo) es que por aquí tenemos la mala costumbre de pasar los ciudadanos que vamos en bici. -Pero si sólo es un minuto (dice él, que estaba al lado de ella), y le emplazo a levantar la cabeza y observar que delante ella/el y detrás hay como unos doce coches más montados sobre el supuesto carril. Y les explico, a ambos dos, que si preguntas a todos los que están aparcados sobre el susodicho, todos me contestarán lo mismo, es un minuto. Pero si esperamos ese minuto para poder continuar con el camino, llegamos a la conclusión de que hay que sumar esos minutos  y en esa calle ya son doce, en la calle siguiente serán cinco (cuidado), y después otros tantos y así hasta llegar a casa cuatro horas más tarde.

Bueno, esa es la «Teoría del minuto», no es que esté al cien por cien comprobada, pero si multiplicamos el seno y el coseno, y dividimos por Pí, posiblemente nos de la curvatura de la ruta alternativa que tenemos que sortear. Mira por donde me van a servir la matemáticas de 2º de BUP.

Foto: domibrez / Música: Ry Cooder – Muy Fifi

La chica del carril bici

14

10 2010

Cuentan que esto sucedió en una noche oscura en un carril bici de Ciutat hace unos días, un poco antes de que alguien se planteara eliminar dicho carril.

Era noche cerrada, caía una lluvia suave pero ininterrumpida y la humedad cubría la noche con su manto brillante, impidiendo llevar una marcha suficientemente segura.

Un hombre iba conduciendo su bicicleta por el carril bici, deseoso de llegar a su casa y reencontrarse con su mujer y sus dos hijas después de un largo día de trabajo. En una de las curvas del camino, vio a una joven rubia, demacrada y pálida, empapada por la lluvia, con un largo vestido blanco desgarrado y sucio de barro . Este hombre se apiadó de la joven y, apretando los frenos, paró y la montó en el porta bultos de su bici, decidiendo acompañarla y acercarla hasta el PAC más cercano.

Durante gran parte del trayecto, el hombre y la joven fueron hablando de cosas triviales, cuando en un momento dado, antes de llegar a una de las esquinas más cerradas y peligrosas de la ruta, la joven le avisa de que reduzca la velocidad hasta casi detenerse y que pase muy poco a poco. El hombre lo hace, y comprueba asustado, que, de no haber sido advertido por ella del peligro, probablemente le hubiera atropellado el coche que se saltaba el ceda el paso de aquel cruce. Le da las gracias, agradecido por haberle salvado la vida, a lo que la joven contesta:

– No me lo agradezcas, es mi misión; en esta esquina me maté yo hace más de dos años, en una noche como ésta…

Y después de pronunciar éstas palabras, desapareció, dejando como única prueba de su espectral aparición, el porta bultos embarrado por sus ropas sucias…

Esta historia no es real (para la tranquilidad de muchos), pero con los años será raro que llegue a contarse…

Foto: simebuscasmeencuentras / Música: Guadalupe Plata «Baby me vuelves loco»

Control de pedales…

03

09 2010

… Como decíamos ayer… Aunque no haya escrito en este mes de agosto, no he dejado de montar en bici. Comentaba hace un mes, en la revista Brisas en una entrevista de Xisco Busquets, que era muy vago. Agosto es un mes en el que tradicionalmente las cigarras vagueamos y nos dedicamos a esa compleja labor de no hacer nada.

Lo que si he aprovechado son las horas nocturnas del verano cuando el rey astro anda haciendo las américas. Bajar hasta Cala Blava en la bici y bañarme en sus aguas con la única luz de la mágica luna de agosto. Esa luna, que según dicen, da vigor a los hombres y fertilidad a las mujeres (?). Son estas noches en las que no hay ni un ápice de viento, que la temperatura es reteque agradable y el ambiente de calle está en su mayor apogeo, cuando recorrer la ciudad con la bici es algo maravilloso. Vas de terraza en terraza como de flor en flor y no te importa cambiar de barrio por lejos que esté. Hora tapeo aquí, hora tapeo acullá, con la ventaja de que por ahora no hay controles de alcoholemia para bicis, de todas las maneras, el pedal ya lo llevas puesto. Con esto no pretendo dar ideas a mi amigo y compañero «Terri» para que desde sus páginas del periódico se dedique a pedir controles para nosotros.

Ay, que sudor.

Foto: domibrez / Música: Radio Futura – Luna De Agosto

Unas notas instrumentales

20

07 2010

Hacía una tarde de calor y humedad, estaba solo en casa tumbado en el sofá escuchando los continuos palabros de mi eterno vecino. El lento sonido del ventilador y el rechinar del chicle en boca de Tom Waits, hizo que me levantara del hundido catre, me lavara la cara y me fuera con la bici en las aún tórridas horas de la calor.

Recordé que hacían un pequeño experimento en Pasatiempos de la calle Brossa. Un espacio extraño y renovado por el artista Amadeo Orellana, que acogió un miniconcierto de tres canciones del emergente grupo mallorquín «The Last Dandies». La verdad, es alucinante lo que se puede hacer con dos guitarras, un cajón y una buenísima voz. El lugar se lleno de encanto y canto, de gente de buen oír y beber (vino con gaseosa), que demostró que para ver buen arte, no hacen falta grandes escenarios.

Al acabar este conciertín, me encontré con el organizador artístico del evento, el multifacético Toni Pla (Cultura Club) con su averiada bicicleta, una «intocable» de la marca de unos grandes almacenes de deportes, que no aguantaba ni un soplido. De ahí nació el compromiso de la creación de una auténtica máquina para este hombre de mil músicas y otros tantos músicos.

Foto: domibrez

La Ruta de las Avenidas

11

07 2010

He descubierto un mundo de aventuras sin salir de la isla y gratis. No es la Ruta Quetzal ni Port Aventura, es la auténtica maravilla del Carril Bici de las Avenidas.

Es quizás la ruta más concurrida de la ciudad, sin contar con el ya ridículo carril bici que pasa por delante del antiguo edificio de Emaya.  Esta ruta tiene todo lo que se necesita para ser una gran aventura: subidas, bajadas, curvas a la izquierda, a la derecha, tiene pasos por las aceras, por la calzada, por detrás de las paradas del autobús… Quizás estas últimas son las zonas más peligrosas y arriesgadas por sus bruscas frenadas y eslálones al encontrarte con pobres aborígenes que salen del bus tranquilos y confiados. Otra atracción más que emocionante es aquella en la que salen máquinas enfurecidas del gran río hacia las calles interiores, es una sensación sin parangón el como te embisten sin alevosía ni nocturnidad. Algunas de estas grandes máquinas de hierro, que echan humos por sus culos, se sitúan en el medio del carril con un letrero luminoso e inocente que predica «es un minuto», son muy peligrosas, ya que hacen que te incorpores a la gran corriente de maquinas devoradoras de fuel y te pueden arrastrar en sus remolinos.

No olvidemos las zonas de descanso/reposo/desesperación señalizadas por semáforos eternos que si los miras atentamente, creo que hasta sonríen ligeramente con una muesca socarrona. Pero lo que os recomiendo es probar a montar en bici  a la vez que esos cagaprisas, que siempre intentan pasarte en los lugares más peligrosos, demostrando de esta manera su virilidad.

Bueno, no sé si os gustará esta aventura, pero de alguna manera hay que pasar este verano de crisis y no-gasto. Para los menos aventajados/as os recomiendo usar casco, rodilleras, muñequeras, hombreras y más cosas terminadas en «eras».

Foto: domibrez / Música: Harry Connick, Jr. – Blue Light, Red Light (Someone’s There)

Mi bici, mi perro y el vuelo del búho

02

07 2010

Son las veintidós coma cero cero y me dispongo a salir con uno de mis perros para ejercitar sus músculos y a su vez, desgastar su maldita fogosidad. Lagotón, como así le llamo (en realidad se llama Lago), es un border collie tricolor que adoptamos en el «Centro Canino Internacional» ahora hace tres años. Es todo un campeón en mear y cagar por todos los lados. Le encanta comerse todo lo incomestible y al ser una de las razas más inteligentes, obedece sólo las órdenes que le da la gana. No soy Cesar ni Borja de Cuatro pero nos lo pasamos bien.

Lagotón se transforma cuando me preparo para coger la bici, el binomio que forman ésta y él es alucinante. Salimos a la calle y se coloca a mi izquierda y en paralelo, obedece todas las «sugerencias» que le hago sin rechistar. –¡Lago para! y se para. –¡Lago sit! y va y se sienta. –¡Lago despacio! y va despacio… y un montón de cosas más. Luego comenzamos a correr y su trote se convierte en carrera, sus orejas se echan hacia atrás y su mirada fija en la lejanía hacen que el animal y la bicicleta se fundan en un mismo ritmo. Después de unos mil quinientos metros de ida y otros mil quinientos de vuelta, llega a casa con la lengua limpiando el suelo y os aseguro que duerme toda la noche de un tirón… angelito!!!.

El búho nos lo encontramos todas las noches en la rama de un viejo almendro. Al pasar sale volando con su precioso cuerpo de plumas. Está en esta historia porque me quedaba bonito en el título del blog.

Foto: Clara / Música: Turista – Búho

Ahí va la rubia

29

06 2010

Hoy voy a escribir de lo que yo quería ser de pequeño. Quería ser escritor, bueno… cantante, artista pintor, dependiente, amaestrador de fieras terribles, cura,… y sobre todo, lo que más me gustaba, cirujano escabroso de la cirugía estética, la liposucción y oscuras maniobras de maquillaje.

Yo quería ser Dios, ser una persona que jugara con los devenires del mundo y hacer descabalgar el mal de la grupa de las más infames bestias. Pero de una sublime colleja, todo se quedo en currante a secas. Y no, no estoy acomplejado ni frustrado por ello, no. Desde la llanura del andamio comencé a descubrir otras formas de existencias con visiones diferentes de la vida.

Una nueva dimensión donde a las cosas se las llama con su verdadero nombre, sin rodeos, sin mariconadas. Lo aparentemente simple o simplón, se vuelve complejo. La felicidad se desliza entre los dientes y la voz se estira hasta el grito más soez. Aquí he comprendido que realmente las grandes bestias se desnudan y quedan en nada. Lo estético se deshace, la grasa se aplica en profundidad y el tinte deja ver las más hermosas raíces que se puedan imaginar. Todo ello me lleva a girar la cabeza ante tanta belleza y a no contenerme en mis sentimientos. A recuperar los viejos valores de mis antepasados, a recuperar, también, su lenguaje más selecto.

Toda esta verborrea la suelto aquí y ahora porque pretendo vender una bici, una bici a la que he bautizado con el nombre de …»La Rubia»… y ahora puedo gritar sin pudor alguno, con buen uso del más selecto vocabulario del piropeo… ¡¡¡Ahí va la rubia!!!,…slurrp.

Foto: domibrez / Música: Ry Cooder – El U.F.O. Cayo

Déjame imaginar

24

06 2010

Llegan noticias de los medios y llegan cargadas de datos, fechas, cantidades e informes. Todo se necesita justificar y nada se hace por nada, ahora te tapo la boca con esta cifra y mañana tu me la rebates con esta otra.

Que bonito sería entender que no se trata de cifras sino de otra cosa muy diferente. Entiendo que los «santos tomases» de si lo veo lo creo, no pueden más que empezar a pensar en el caos que puede representar esta cifras para la ciudad. Habrá bicicletas por todos los lados, por arriba, por debajo, por los lados y será un sinvivir. Quizás en algún caso tengan más que razón, pero de entre 30.000 siempre hay 100 que les importa un rábano las mínimas normas cívicas y por supuesto, lo pagamos unos 29.900. Pero paso, paso de las cifras, los datos y demás cosas de esas. Quiero pensar en tiempos venideros ya que estos que nos ha tocado vivir son, posiblemente, los más sucios y ruidosos en la historia de la humanidad. Joer, voy a nadar por la mañana y el fondo de la orilla está literalmente lleno de mierda (sin perdón).

Bueno… respiro hondo y cuento hasta siete o diez, vuelvo a pensar en ese teórico mundo mejor. Logro relajarme e imaginarme una ciudad sin humos ni ruidos sin caer, para nada, en algo utópico o romántico/pastoril.

Foto: domibrez / Música: Zenet – Las Causas Perdidas

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El Molinar y la mar salada

18

06 2010

El lunes estreno la temporada natatoria. Por fin he logrado hilar todos mis quehaceres laborales y familiares para poder dedicar unos minutos a la mar salada.

Hace un par de años comencé a bajar en la bici todas las mañanas hasta el Molinar. Descubrí otra manera de empezar el día, otra forma de no salir de casa y llegar al trabajo enseguida.

Fue un día de esos que hacen daño perdérselos, y como era pronto, decidí pasar de largo por el periódico y bajar hasta el Paseo Marítimo. Allí cogí el carril bici en dirección a la Catedral dejando a la derecha la playa de Can Pere Antoni. Pasé el Portixol y llegué al Molinar donde pude darme cuenta que, a las 8h. de la mañana, el agua estaba como una baldosa de cristal, ideal para nadar (A las 7h. también lo he probado y está exactamente igual). Al día siguiente bajé pertrechado con todo el equipamiento, un bañador y una toalla ligerísima (la venden en Decathlon), unas gafas de natación y un poco de agua, no necesitas más.

La primera intención es la de salir corriendo cuando metes un pie en el agua, lo mejor es no pensar mucho lo que estás haciendo e ir metiendo la barriga según vas entrando al agua. Una vez dentro la sensación es diferente y la piel comienza a tonificarse, los músculos se llenan de sangre y el frío desaparece por completo. Nado unos veinte minutos y salgo para secarme con los aún ligeros rayos del sol, me visto y enfilo hacia el periódico con una sana sensación de tranquilidad. Repetir esto durante todo el verano y verás como se te pone el body.

Foto: domibrez / Música: SerenaHoy Iré A Nadar

Oscuras calles

21

05 2010

Dicen, cuentan, que hay noches que por el centro de Palma se pueden ver, a según que horas, personas que en silencio se pasean por sus calles. No está científicamente comprobado pero creo que es así.

Hay noches en que el silencio es el mayor aliado, la oscuridad una compañera y las forzadas esquinas un peligro. Las calles del casco antiguo mantienen ese misterio de los años, las sombras se alargan más que en otro lugares y la luz se disipa entre farola y farola. No se necesita más que un pequeño instante para darte cuenta de que el ambiente está cargado de historias, de personajes que pasaron y vivieron por esas calles y dejaron su impronta. Marineros ocultos en los oscuros portales despidiéndose de su quinta novia. Bellas moras que te observan tras sus viejas celosías mientras esperan que su señor les haga caso esta noche. Caballeros a caballo hacen sonar las aldabas que fieros leones mantienen en sus bocas. Y como no, viejas bicicletas que con el tintineo del timbre aflojado por el uso, hacen que el silencio de la noche sea aún más misterioso.

Una vez finalizado el recorrido que hayas elegido, es recomendable parar un rato a los pies de la catedral, en sus muros podrás sentir el olor de la piedra mojada antaño por el mar. Allí tendrás la sensación de que has llegado al finisterre de la Ciutat, a la orilla de otro mundo lleno de luces y ruido de velocidad. Ahí acaba el paseo nocturno que puedes hacer cualquier noche con tu bici. No necesitarás más, sólo tener cuidado con el dragón.

Foto: domibrez / Música: Pepe Denis – Aquella noche en Palma