Archivo de Octubre, 2010

Un poco de imagen

Esta es la entrevista que me hizo Virginia Quetglas para Televisión de Baleares TVB.

Porfa… hacer clic en la imagen.

27

10 2010

¿Por qué quitan el carril bici por la noche?

En serio, no es broma ni chufla. Hay días (noches) que subo tarde a casa, por unas cosas u otras, y me encuentro que han quitado el carril bici con sus rayitas, su color teja, la señora con el carrito de la compra, y hasta la máquina de Emaya que todas las mañanas espera a que mi amigo Warp salga de casa para ponerse a limpiar el carril. Si, lo han quitado todo, y en su lugar hay bonitos coches aparcados con sus bonitas luces de color naranja intermitentes.

Paro a la vera de uno de estos con la ingenua intención de hacer oír, que no entender, mi simple queja. -Pon pon, toco en su cristal, y cuando baja la ventanilla, el chumba-chumba inunda la calle y la Trompa de Eustaquio (osea la mía). -Oye (digo yo), ¿sabes que estás apalancado en el carril bici?. -¿Lo cualo? me contesta ella. Sí, (le digo yo) es que por aquí tenemos la mala costumbre de pasar los ciudadanos que vamos en bici. -Pero si sólo es un minuto (dice él, que estaba al lado de ella), y le emplazo a levantar la cabeza y observar que delante ella/el y detrás hay como unos doce coches más montados sobre el supuesto carril. Y les explico, a ambos dos, que si preguntas a todos los que están aparcados sobre el susodicho, todos me contestarán lo mismo, es un minuto. Pero si esperamos ese minuto para poder continuar con el camino, llegamos a la conclusión de que hay que sumar esos minutos  y en esa calle ya son doce, en la calle siguiente serán cinco (cuidado), y después otros tantos y así hasta llegar a casa cuatro horas más tarde.

Bueno, esa es la “Teoría del minuto”, no es que esté al cien por cien comprobada, pero si multiplicamos el seno y el coseno, y dividimos por Pí, posiblemente nos de la curvatura de la ruta alternativa que tenemos que sortear. Mira por donde me van a servir la matemáticas de 2º de BUP.

Foto: domibrez / Música: Ry Cooder – Muy Fifi

20

10 2010

La chica del carril bici

Cuentan que esto sucedió en una noche oscura en un carril bici de Ciutat hace unos días, un poco antes de que alguien se planteara eliminar dicho carril.

Era noche cerrada, caía una lluvia suave pero ininterrumpida y la humedad cubría la noche con su manto brillante, impidiendo llevar una marcha suficientemente segura.

Un hombre iba conduciendo su bicicleta por el carril bici, deseoso de llegar a su casa y reencontrarse con su mujer y sus dos hijas después de un largo día de trabajo. En una de las curvas del camino, vio a una joven rubia, demacrada y pálida, empapada por la lluvia, con un largo vestido blanco desgarrado y sucio de barro . Este hombre se apiadó de la joven y, apretando los frenos, paró y la montó en el porta bultos de su bici, decidiendo acompañarla y acercarla hasta el PAC más cercano.

Durante gran parte del trayecto, el hombre y la joven fueron hablando de cosas triviales, cuando en un momento dado, antes de llegar a una de las esquinas más cerradas y peligrosas de la ruta, la joven le avisa de que reduzca la velocidad hasta casi detenerse y que pase muy poco a poco. El hombre lo hace, y comprueba asustado, que, de no haber sido advertido por ella del peligro, probablemente le hubiera atropellado el coche que se saltaba el ceda el paso de aquel cruce. Le da las gracias, agradecido por haberle salvado la vida, a lo que la joven contesta:

– No me lo agradezcas, es mi misión; en esta esquina me maté yo hace más de dos años, en una noche como ésta…

Y después de pronunciar éstas palabras, desapareció, dejando como única prueba de su espectral aparición, el porta bultos embarrado por sus ropas sucias…

Esta historia no es real (para la tranquilidad de muchos), pero con los años será raro que llegue a contarse…

Foto: simebuscasmeencuentras / Música: Guadalupe Plata “Baby me vuelves loco”

14

10 2010

Concierto en el puticlub

“Renovarse o morir”, podría haber puesto de título. Vuelvo a escribir desde León, y no estoy de vacaciones, lo juro. Los ratos que tengo libres los dedico a pasear por calles angostas y antiguas. Calles llenas de leyendas, historias y bares sobre todo bares, y claro, es que te tientan a entrar y salir y volver a entrar.

En uno de estos bares me encuentro al fotógrafo Pablo García /www.pabloga.com/, aspirante a “Genarín”, un personaje leonés que otro día dedicaré un ratín. Según vamos recorriendo bares, se nos van añadiendo más parroquianos, así hasta dar con las doce de la noche, donde me proponen algo alucinante. -“Vamos a un concierto de unos japoneses que hacen música garaje en un puticlub”… El lugar está más allá del Arco de la Cárcel y como ya es costumbre por estos lares, fuimos en nuestros vehículos anti-control de alcoholemia, en bici.

Es la primera vez que entro en un lugar semejante aunque siempre, es verdad, fantaseé con él. El local olía a humedad, la moqueta azul oscuro, una barra de bombero que bajaba de no sé donde y los ochenteros “puf” hicieron que sintiera que entraba en otros tiempos. El personal que allí estaba era de lo más variopinto y singular: jóvenes, viejos, chicas, señoras, jevis, roqueros y… nosotros. Comienza el concierto y aquello se peta hasta la bandera, o la barra. El sonido es tremendo y los “japos” descerrajan las cuerdas de sus guitarras casi a la altura del suelo. Unas dos horas después el concierto se finiquita y lugar se transforma en lo que realmente es, un prostíbulo, que ha tenido que adaptarse de una forma muy creativa a estos tiempos de crisis, que con el fin de la construcción, ya se sabe…

Posdata. Cuando acabó el concierto, nos fuimos para casa.

Foto: domibrez / Música: Noches de Toisón / Los Cardiacos

07

10 2010