El Molinar y la mar salada

El lunes estreno la temporada natatoria. Por fin he logrado hilar todos mis quehaceres laborales y familiares para poder dedicar unos minutos a la mar salada.

Hace un par de años comencé a bajar en la bici todas las mañanas hasta el Molinar. Descubrí otra manera de empezar el día, otra forma de no salir de casa y llegar al trabajo enseguida.

Fue un día de esos que hacen daño perdérselos, y como era pronto, decidí pasar de largo por el periódico y bajar hasta el Paseo Marítimo. Allí cogí el carril bici en dirección a la Catedral dejando a la derecha la playa de Can Pere Antoni. Pasé el Portixol y llegué al Molinar donde pude darme cuenta que, a las 8h. de la mañana, el agua estaba como una baldosa de cristal, ideal para nadar (A las 7h. también lo he probado y está exactamente igual). Al día siguiente bajé pertrechado con todo el equipamiento, un bañador y una toalla ligerísima (la venden en Decathlon), unas gafas de natación y un poco de agua, no necesitas más.

La primera intención es la de salir corriendo cuando metes un pie en el agua, lo mejor es no pensar mucho lo que estás haciendo e ir metiendo la barriga según vas entrando al agua. Una vez dentro la sensación es diferente y la piel comienza a tonificarse, los músculos se llenan de sangre y el frío desaparece por completo. Nado unos veinte minutos y salgo para secarme con los aún ligeros rayos del sol, me visto y enfilo hacia el periódico con una sana sensación de tranquilidad. Repetir esto durante todo el verano y verás como se te pone el body.

Foto: domibrez / Música: SerenaHoy Iré A Nadar

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Domiciano Brezmes de León

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06 2010

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