Archivo de Junio, 2010

Ahí va la rubia

Hoy voy a escribir de lo que yo quería ser de pequeño. Quería ser escritor, bueno… cantante, artista pintor, dependiente, amaestrador de fieras terribles, cura,… y sobre todo, lo que más me gustaba, cirujano escabroso de la cirugía estética, la liposucción y oscuras maniobras de maquillaje.

Yo quería ser Dios, ser una persona que jugara con los devenires del mundo y hacer descabalgar el mal de la grupa de las más infames bestias. Pero de una sublime colleja, todo se quedo en currante a secas. Y no, no estoy acomplejado ni frustrado por ello, no. Desde la llanura del andamio comencé a descubrir otras formas de existencias con visiones diferentes de la vida.

Una nueva dimensión donde a las cosas se las llama con su verdadero nombre, sin rodeos, sin mariconadas. Lo aparentemente simple o simplón, se vuelve complejo. La felicidad se desliza entre los dientes y la voz se estira hasta el grito más soez. Aquí he comprendido que realmente las grandes bestias se desnudan y quedan en nada. Lo estético se deshace, la grasa se aplica en profundidad y el tinte deja ver las más hermosas raíces que se puedan imaginar. Todo ello me lleva a girar la cabeza ante tanta belleza y a no contenerme en mis sentimientos. A recuperar los viejos valores de mis antepasados, a recuperar, también, su lenguaje más selecto.

Toda esta verborrea la suelto aquí y ahora porque pretendo vender una bici, una bici a la que he bautizado con el nombre de …”La Rubia”… y ahora puedo gritar sin pudor alguno, con buen uso del más selecto vocabulario del piropeo… ¡¡¡Ahí va la rubia!!!,…slurrp.

Foto: domibrez / Música: Ry Cooder – El U.F.O. Cayo

29

06 2010

Déjame imaginar

Llegan noticias de los medios y llegan cargadas de datos, fechas, cantidades e informes. Todo se necesita justificar y nada se hace por nada, ahora te tapo la boca con esta cifra y mañana tu me la rebates con esta otra.

Que bonito sería entender que no se trata de cifras sino de otra cosa muy diferente. Entiendo que los “santos tomases” de si lo veo lo creo, no pueden más que empezar a pensar en el caos que puede representar esta cifras para la ciudad. Habrá bicicletas por todos los lados, por arriba, por debajo, por los lados y será un sinvivir. Quizás en algún caso tengan más que razón, pero de entre 30.000 siempre hay 100 que les importa un rábano las mínimas normas cívicas y por supuesto, lo pagamos unos 29.900. Pero paso, paso de las cifras, los datos y demás cosas de esas. Quiero pensar en tiempos venideros ya que estos que nos ha tocado vivir son, posiblemente, los más sucios y ruidosos en la historia de la humanidad. Joer, voy a nadar por la mañana y el fondo de la orilla está literalmente lleno de mierda (sin perdón).

Bueno… respiro hondo y cuento hasta siete o diez, vuelvo a pensar en ese teórico mundo mejor. Logro relajarme e imaginarme una ciudad sin humos ni ruidos sin caer, para nada, en algo utópico o romántico/pastoril.

Foto: domibrez / Música: Zenet – Las Causas Perdidas

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24

06 2010

El Molinar y la mar salada

El lunes estreno la temporada natatoria. Por fin he logrado hilar todos mis quehaceres laborales y familiares para poder dedicar unos minutos a la mar salada.

Hace un par de años comencé a bajar en la bici todas las mañanas hasta el Molinar. Descubrí otra manera de empezar el día, otra forma de no salir de casa y llegar al trabajo enseguida.

Fue un día de esos que hacen daño perdérselos, y como era pronto, decidí pasar de largo por el periódico y bajar hasta el Paseo Marítimo. Allí cogí el carril bici en dirección a la Catedral dejando a la derecha la playa de Can Pere Antoni. Pasé el Portixol y llegué al Molinar donde pude darme cuenta que, a las 8h. de la mañana, el agua estaba como una baldosa de cristal, ideal para nadar (A las 7h. también lo he probado y está exactamente igual). Al día siguiente bajé pertrechado con todo el equipamiento, un bañador y una toalla ligerísima (la venden en Decathlon), unas gafas de natación y un poco de agua, no necesitas más.

La primera intención es la de salir corriendo cuando metes un pie en el agua, lo mejor es no pensar mucho lo que estás haciendo e ir metiendo la barriga según vas entrando al agua. Una vez dentro la sensación es diferente y la piel comienza a tonificarse, los músculos se llenan de sangre y el frío desaparece por completo. Nado unos veinte minutos y salgo para secarme con los aún ligeros rayos del sol, me visto y enfilo hacia el periódico con una sana sensación de tranquilidad. Repetir esto durante todo el verano y verás como se te pone el body.

Foto: domibrez / Música: SerenaHoy Iré A Nadar

18

06 2010

Vivir sin coche

Vivir sin coche propio es un estilo de vida muy plausible por su alta responsabilidad social, que además incluye beneficios individuales significativos en lo financiero, la salud y la calidad de vida.
Al desprenderte de tu coche puedes disminuir tus deudas y crear oportunidades de ahorro; de esta manera podrás invertir el dinero que ganas con tu trabajo en algo que valga más que conducir un automóvil.
Para estimar el costo de tener un automóvil, además de la reducción en tus ingresos que implica financiarlo, hay que añadir el costo del seguro contra accidentes, el consumo de gasolina, servicios, refacciones, tenencia, estacionamientos, peajes, depreciación,… probablemente termines por darte cuenta que trabajas para poder conducir.
Cada año mueren más de 1.2 millones de personas en el mundo por accidentes de tránsito y 11 millones resultan gravemente heridos.
Al caminar tienes la oportunidad de observar tu entorno y de reflexionar sobre tus asuntos relevantes de forma relajada; en contraste, conducir en una ciudad produce ansiedad y frustración.
Del lado de la salud, caminar, andar en bicicleta, patines o en otros vehículos sin motor no sólo te permiten conservar tu condición física y aumentar tu esperanza de vida, sino también son divertidos y generan poco estrés.
En cuestión de entretenimiento, conducir un auto es poco interesante como deporte de sensación dado que la relación adrenalina/riesgo es muy baja comparada con escalar, bucear e incluso echarse de un avión con un paracaídas.
Los automóviles arrojan cada año 300 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Cada coche lo equivalente a su propio peso. Esto acelerará el calentamiento global y tendrá consecuencias desastrosas en el medio ambiente.
Dejar de conducir significará un cambio significativo en tu huella ambiental, es decir, en la parte que te corresponde de responsabilidad para conservar el planeta en condiciones habitables.
En Estados Unidos, los coches ocupan el 40% del espacio urbano, 3 veces más que el destinado para que la gente viva. Al vender tu coche, probablemente tu casa crecerá lo equivalente a una habitación más, lo cual podrás acondicionar como lugar de esparcimiento.
Un estilo de vida más local te permite descubrir espacios de convivencia. Por ejemplo, realizas tus compras en los comercios a tu alrededor o en su defecto por Internet.
De igual forma, acudes al cine o al restaurante en bicicleta y descubres lo sencillo que es estacionarse, así como recuperar tu vehículo al salir.
La seguridad en tu barrio aumentará en la medida que, en común acuerdo con los vecinos, soliciten y consigan dedicar calles exclusivas para peatones.
La era del “dime qué conduces y te diré quién eres” quedó atrás. Serás mucho más respetado por tus conocidos cuando se enteren el por qué decidiste desprenderte de tu automóvil.

Empieza hoy:

Comparte un coche y divide gastos con vecinos, colegas o personas que realicen las mismas actividades o hagan trayectos similares al tuyo.

Traza nuevas rutas y destinos: realiza las mismas actividades en lugares más cercanos a tu casa o trabajo, de manera que puedas trasladarte a pie, en bicicleta o en transporte público.

Para las ocasiones en que sea difícil moverse por otros medios, la renta de un auto es más sencilla y económica de lo que parece.

Si tu estado físico te impide caminar o andar en bicicleta, considera adquirir un mini-auto (2 plazas).

Si recorres distancias muy grandes de forma frecuente, considera un cambio de domicilio.

Tu salud, tu bolsillo, tu familia y el planeta te lo agradecerán.

Texto: (Copy / Paste de Losdelabici Cicloturismo). Mejor no se podía escribir.

Foto: domibrez

11

06 2010

De la harley a la bici

Eran años aquellos (no se cuales) en los que empezaban a despuntar las grandes motocicletas americanas en la Isla. No eran una mera moda pasajera y hoy en día se han convertido en las reinas de las carreteras domingueras, juntándose en grandes grupos y especies. Unos de estos moteros, un buena tarde, se hartaron de la vibración incesante del auténtico motor yanki y se pasaron a la electricidad de una bici. El ruido dio paso al silencio y tranquilidad del mar que bordea el camino que usan a diario para desplazarse al centro de Palma, donde ya no buscan sitio donde dejar su pesada motocicleta.

La bicicleta eléctrica es muy eficiente (muchísimo más que un coche, por ejemplo), pero requiere energía. Aún así, sus ventajas para recorridos menores de 30 km. diarios son evidentes, con un coste de utilización casi cero, y sin emisiones. Tiene un pequeño inconveniente, su peso es mucho más elevado que una convencional, pero siempre es mejor que un vehículo de 25 kilos mueva a una persona de 80, que no mover un vehículo de 1500 kg, ¿no?.

El terreno, distancia o condición física del usuario, la bici normal puede resultar algo pesada. En este punto, una bicicleta eléctrica es la solución ideal, ya que elimina factores como el viento de cara o las cuestas, permitiendo recorrer más distancia, en menos tiempo y con un ejercicio físico muy moderado (incluso ninguno, según modelos). Todos aquellos a los que no les guste el sudor, puede ser una opción de movilidad. Esto sin mencionar el placer de conducir una bicicleta eléctrica, el silencioso empuje del motor transmite unas sensaciones únicas.

Foto: domibrez / Camiseta: simebuscasmeencuentras / Estilismo: pasatiempos

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06 2010