Archivo de abril, 2010

Paleto de NY.

30

04 2010

Parece ser que por fin han vuelto las oscuras golondrinas. El anticipo de verano que tenemos, ha logrado despertar de su invernal letargo a las bicicletas de la ciudad. De repente, con el olor de las florecillas y la alegre letanía de los pajarillos, las invernantes máquinas han decidido dejar sus gélidos balcones y lúgubres cocheras para dar paso a la luminosa primavera (la auténtica, no la del Corte Inglés). Ahora que las tardes se hacen largas y los árboles comienzan a ensayar sus proyectos de sombra, es el momento de adecentar las máquinas de los esporádicos usuarios y comprobar en sus propias piernas las bondades del carril bici palmesano.

Por este carril, ayer me acerqué con mi bici, al museu d’art modern i contenporani de palma Es Baluard, allí se inauguraba una exposición de fotografía (?) del genial e idolatrado, al menos por mí, Lou Reed. Yo nunca lo había visto en persona, nunca he asistido a ninguno de sus conciertos, pero flipé en colores con el mayor engreído de todos los tiempos. Menudo (de pequeño) personaje, menudo (de pequeño) fotógrafo, la próxima vez, le va ha esperar su… mánager. Comprendo que puede ser agobiante estar entre tanta gente, pero con sus 68 añazos, debería ser más normal, no anormal, aburrido, prepotente y perdona vidas. Lou estaba aburrido y logró aburrirnos. Desde ahora, Lou, no serás más que un paleto de NY.

En fines, no hay nada que no arregle una caña en el Molinar, al lado del mar, de mi bici, y viendo como los niños, despreocupados porque el hombre del saco ya se ha ido, corretean entre la escollera y el mar.

Foto: domibrez / Música: Perfect day (Lou Reed)

PD. Fran de Bimont ha organizado, para el día 15 de mayo, el primer encuentro BROMPTON en Mallorca. Un recorrido en Brompton por parte del casco antiguo de Palma y la franja marítima…

La serenidad del silencio

23

04 2010

Acabo de ver “La bicicleta” del director valenciano Sigfrid Monleón (en la 2, sin publi). Es una película bastante simple, incluso podría decir que torpe, pero está llena de sensaciones. Quiere mostrar una nueva forma de ver la vida y paradójicamente, también, un retorno a la vida que dejaste olvidada en tu juventud. La amistad se compone y se descompone en unos instantes y se mantiene intacta en una eternitud. Es la bicicleta, como vehículo alternativo, la que se hace protagonista del film, mostrando en algunos momentos la gran semejanza que adquiere a su propietario. Siempre se ha dicho que el perro se parece a su dueño, pienso que en el caso de la bicicleta, es el dueño el que se parece a ella. Este mimetismo, viene a establecer la unión a una simple máquina, que hace que en alguna situación, roce lo absurdo. Aun así, las sensaciones que aporta, son tan enormes que me parecen difíciles de relatar en estas parcas líneas.

Ya os he contado, en otro blog, la angustia tan desagradable que procesas cuando te roban la bici. No es lo mismo que te quiten un móvil con todos tus números, no es lo mismo que te quiten la cartera con todos tus documentos, la bici es como algo que se alarga de tu cuerpo… y duele, duele mucho.

No es de angustia lo que al final trato de escribir, sino de serenidad. Esa que tienes cuando montas en la máquina y la llamas por su nombre. Esa que disfrutas los días de lluvia y no te importa mojarte. La serenidad del silencio, roto sólo por tu respiración.

Foto: domibrez / Música: Jhon Mayall (Country Road)

La arboleda

19

04 2010

Alguna vez, cuando acabo una bici, no sé con que nombre bautizarla. Este es el caso de mi nueva creación, he tardado en darla forma y componerla unos seis meses.

A partir de un cuadro de aluminio, bastante maltratado, he buscado piezas nuevas y usadas que le dan un aire extraño. Poco a poco, fui amasándola con un aspecto callejero, gastado y oxidado. Muchos amigos… bueno algunos, me preguntan de donde saco estas piezas, y no puedo contestarles de una vez. Mis piezas salen de varios lugares, salen de pasar muchas tardes recorriendo comercios y tiendas de ciclismo, de estar alguna que otra hora en Internet, de los foros de intercambio, de el antiguo y eficiente boca a boca, de el rastro, de la gente que me regala viejas bicis y porqué no… de la basura.

Es un canto a las cosas que despreciamos y nos deshacemos sin ningún pudor cuando pensamos que ya no sirve ni para hacer una valla. Por eso con esta bici pretendo dar un homenaje a toda esa morralla que pasa desapercibida en la calle, en los sótanos, en los balcones, en los garajes…, bautizando a esta recién nacida con un nombre muy urbano y natural, inducido por la necesidad de reconvertir un desecho en algo bello, algo parecido al verdor de un parque cualquiera con sus troncos tatuados por el tiempo… La arboleda

Fotos: domibrez. Música: Underground (Tom Waits)




La bici que robaron

12

04 2010

Hace casi un año me robaron una bici en el periódico. Estaba atada en el Paseo de Mallorca, frente  a la entrada del Palau de la Premsa, y cuando digo atada es candada. Debió de pasar por estos lugares un o una persona (?) de moral distraída y con bastante astucia y mucho morro, me dejó sólo con el cuentakilómetros de la bici, la llave del candado y la cara de pasmado, que continuo teniendo.

Pero mira tu por donde, que ayer, un día maravilloso, me levanto pronto y me voy al rastro de Marratxí a dar una vuelta o dos. Cuando llevo recorrido la mitad de este, me fijo en un pedazo de bici apoyada en una “flagoneta” y descubro con asombro mi antigua compañera de caminos. Nervioso, me pongo a caminar a ningún sitio al estilo Chiquito de la Calzada, hasta que mi mente comienza a funcionar. Llamo a Merche y le digo que busque la denuncia y la factura de la bici, por recomendación de un policía que andaba por allí. Voy corriendo (no pasé de 120) a Son Sardina, cojo los papeles y vuelvo zumbando (sin pasar de 120) al lugar de crimen y… me cagüen mi estampa, que ya no estaba la bici y mira por donde, me vuelvo a quedar con cara de pasmado, que por otro lado, continuo teniendo.

Foto: domibrez. Música de Kapanga, “Robar para vivir”

El guardabarros de mi bici

08

04 2010

Ya tengo ganas de quitar el guardabarros. Ya empiezan a pesar los días de frío, lluvia y viento. La primavera sólo ha llegado al Corte Inglés y el resto de los mortales seguimos con el invierno más desapacible. Cada día subo y bajo cargado con el chubasquero, que lo quito, que me lo pongo, que lo pongo, y que me lo quito. Puede que hoy esté algo triste, es un día de esos que flaqueas y no entiendes que el tiempo se rebele contra ti, o eres tu el que te rebelas contra ti mismo. No, no me estoy poniendo romántico pastoril, el ánimo influye severamente en el físico y este es el que termina moviendo la bici.

El camino es el mismo casi siempre, pero las ganas con que lo tomas, es muy diferente cada día. Los que cogéis la bici para ir al trabajo (o lo que sea) sabéis bien de lo que hablo, un simple bache, en ocasiones se convierte en una zanja de Emaya y una ligera cuesta se convierte, de repente, en un puerto de tercera.

Todas las mañanas miro el tiempo en mi computadora y siempre veo ese solecito amarillo tapado con la puñetera nube. Llego al trabajo y enseguida le pregunto a Àngel, experto winsurfista de pro, el viento que tendré que lidiar al subir a Son Sardina. En fin, tendré que superar este desasosiego pensando que lo que ha de llegar, llegará y por fin los guardabarros de mi bici podrán descansar.

Música de: SikoA View To A Kill“. Foto: domibrez

El lunes al sol

05

04 2010

Mañana soleada que aproveché para probar la nueva bicicleta urbana de domibrez bikes. Hoy la ruta estaba clara, junto al mar. El día era luminoso, la brisa fresca y el camino despejado, a la vera del mar. Como decía, era un buen día para probar mi última máquina, y su estreno tenía que ser por una zona llana y limpia. Por ello, Merche y yo, nos dirigimos al carril bici que circula desde la Seu hasta Can Pastilla. La primera parte es la más delicada, es un carril muy estrecho y el tráfico es enorme en un día de fiesta y soleado en el que la gente aprovecha para dar un paseo con las bicis. Cuando llegas a los molinos, el carril se vuelve si cabe aún peor, vas rodeado de hormigón viejo y de una valla del lado de la arena donde un enganche con el manillar puede ser tremendo (los de Costas, me imagino, que no circulan mucho por él).

Pasas el Portitxol, Ciudad Jardín, Cala Gamba, Es Carnatge y Can Pastilla. La vuelta se hace más amena con una paradita en la preciosa terraza del hotel Azul de Ciudad Jardín, y hace que el lunes se convierta, por una vez, en el mejor día de la semana.

Por cierto, la gente ha flipado con la bici. La he manchado toda todita de baba…

La senda roja

01

04 2010

La ciudad está cambiando, las calles se semipeatonizan, las aceras se rebajan, los pasos de cebra ahora son como antiguamente, de peatones (una buena idea para los vehículos de dos ruedas y ahorro de pintura). Pero, ¿qué será esa linda senda roja, por donde el carrito de la compra va como la seda, el cochecito de niñ@ rueda sin sobresaltos, los “todoterreno” encuentran un buen sitio para aparcar mientras van a la tintorería –es un minuto– dicen con cara de no entender tu recriminación?. Pero los reyes de la senda son ellos, esa parejita que de la mano va tiernamente caminado por el hermoso carril y que tú, desde lejos, tocas el timbre intentando molestar lo mínimo y te vas acercando y ves que no se inmutan y vuelves a tocar el timbre (esta vez con más intensidad), y siguen sin enterarse y tienes que parar y pedirles por favor (eso siempre) que te dejen pasar, y no se apartan y pasas por donde puedes y les miras y te miran y… sonríen y son felices y tu te…

Bueno, relax, piensas mientras continuas por la senda roja con rayitas blancas. Tengamos un poco de paciencia, al fin y al cabo es una parejita inofensiva y atolondrada, que sólo hablan de como pagar su palacete particular, con trastero en la Castellana, de 150.000 euros en cincuenta años de trabajo mutuo, sin poder echarse ni un pequeño velódromo encima.

Siempre tendrán la senda roja*.

*Idea original de David Cornejo (ver comentario en “Esto no es Amsterdam“)