Los lobos del “Filandón”

Mi amigo Pablo Je Je, me llamó para participar, la pasada noche, en un filandón organizado por el ilustre y polifacético camarada Luis Sobarriba, en el C.C.A.N.

El filandón (o fiandón, filorio, hilandorio, hilandera, etc.) es una reunión que se realiza por las noches, desde tiempos inmemoriales, en las tierras de León. Una vez terminada la cena, se cuentan en voz alta cuentos e historias ancestrales. Tal reunión se suele hacer alrededor del hogar (hoy en día es más habitual hacerlo en el bar), con los participantes sentados en escaños o bancadas.

…Y a la luz de la hoguera, viendo las caras de mis compañeros de filandón, comencé la historia que una vez mi agüelo Manuel me contó.

Andaba él en su bicicleta y su vieja perra mastín –la Cuala-, por los caminos de entre San Juan de Torres y Cebrones del Río, una noche de invierno. La nieve le llegaba a la altura del pedal bajo y la senda se le hacía cada vez más pesada. Llegando al puente de hierro, viejo puente ferroviario (Madrid – A Coruña), sintió el peso de una mirada en sus espaldas. Cuanto más avanzaba, la sensación se agrandaba cada vez más. Su ritmo sobre la bicicleta fue aumentando y la resistencia de la nieve también, hasta tal punto que ambas ruedas dejaron de girar. Paró en seco ante lo que ya no se escondía y la silueta de un gran lobo negro, de pecho blanco, bloqueó el camino. No tardó en comprobar que aquel enorme lobo no venía sólo, era una manada de tres individuos con intenciones culinarias. Manuel y la Cuala, corrieron hacia la abandonada caseta del antiguo guarda del paso a nivel, pero una piedra oculta en la nieve hizo que mi agüelo cayera, con tan mala fortuna que su cabeza golpeó una de las vigas del puente, perdiendo el sentido.

Alrededor de una hora, el dolor de cabeza de mi agüelo, al despertar, pasó a ser el de un triste asombro. En el suelo, a su vera, yacía el cuerpo sin vida de su querida mastina, muerta por los lobos. Así de caro pago el animal el defender a su amo. A él, una vez muerta la perra, no le tocaron… nadie sabe por qué.

Este es Pompeyo, tatataranieto de la Cuala

Acerca del autor

Domiciano Brezmes de León

Otras entradas por

Sitio web del autorhttp://www.domibrez.com

15

03 2010

La publicación de comentarios está cerrada.