Archivos en ‘Historias de aquí’.

Mi bici, mi perro y el vuelo del búho

Son las veintidós coma cero cero y me dispongo a salir con uno de mis perros para ejercitar sus músculos y a su vez, desgastar su maldita fogosidad. Lagotón, como así le llamo (en realidad se llama Lago), es un border collie tricolor que adoptamos en el “Centro Canino Internacional” ahora hace tres años. Es todo un campeón en mear y cagar por todos los lados. Le encanta comerse todo lo incomestible y al ser una de las razas más inteligentes, obedece sólo las órdenes que le da la gana. No soy Cesar ni Borja de Cuatro pero nos lo pasamos bien.

Lagotón se transforma cuando me preparo para coger la bici, el binomio que forman ésta y él es alucinante. Salimos a la calle y se coloca a mi izquierda y en paralelo, obedece todas las “sugerencias” que le hago sin rechistar. –¡Lago para! y se para. –¡Lago sit! y va y se sienta. –¡Lago despacio! y va despacio… y un montón de cosas más. Luego comenzamos a correr y su trote se convierte en carrera, sus orejas se echan hacia atrás y su mirada fija en la lejanía hacen que el animal y la bicicleta se fundan en un mismo ritmo. Después de unos mil quinientos metros de ida y otros mil quinientos de vuelta, llega a casa con la lengua limpiando el suelo y os aseguro que duerme toda la noche de un tirón… angelito!!!.

El búho nos lo encontramos todas las noches en la rama de un viejo almendro. Al pasar sale volando con su precioso cuerpo de plumas. Está en esta historia porque me quedaba bonito en el título del blog.

Foto: Clara / Música: Turista – Búho

02

07 2010

Ahí va la rubia

Hoy voy a escribir de lo que yo quería ser de pequeño. Quería ser escritor, bueno… cantante, artista pintor, dependiente, amaestrador de fieras terribles, cura,… y sobre todo, lo que más me gustaba, cirujano escabroso de la cirugía estética, la liposucción y oscuras maniobras de maquillaje.

Yo quería ser Dios, ser una persona que jugara con los devenires del mundo y hacer descabalgar el mal de la grupa de las más infames bestias. Pero de una sublime colleja, todo se quedo en currante a secas. Y no, no estoy acomplejado ni frustrado por ello, no. Desde la llanura del andamio comencé a descubrir otras formas de existencias con visiones diferentes de la vida.

Una nueva dimensión donde a las cosas se las llama con su verdadero nombre, sin rodeos, sin mariconadas. Lo aparentemente simple o simplón, se vuelve complejo. La felicidad se desliza entre los dientes y la voz se estira hasta el grito más soez. Aquí he comprendido que realmente las grandes bestias se desnudan y quedan en nada. Lo estético se deshace, la grasa se aplica en profundidad y el tinte deja ver las más hermosas raíces que se puedan imaginar. Todo ello me lleva a girar la cabeza ante tanta belleza y a no contenerme en mis sentimientos. A recuperar los viejos valores de mis antepasados, a recuperar, también, su lenguaje más selecto.

Toda esta verborrea la suelto aquí y ahora porque pretendo vender una bici, una bici a la que he bautizado con el nombre de …”La Rubia”… y ahora puedo gritar sin pudor alguno, con buen uso del más selecto vocabulario del piropeo… ¡¡¡Ahí va la rubia!!!,…slurrp.

Foto: domibrez / Música: Ry Cooder – El U.F.O. Cayo

29

06 2010

Déjame imaginar

Llegan noticias de los medios y llegan cargadas de datos, fechas, cantidades e informes. Todo se necesita justificar y nada se hace por nada, ahora te tapo la boca con esta cifra y mañana tu me la rebates con esta otra.

Que bonito sería entender que no se trata de cifras sino de otra cosa muy diferente. Entiendo que los “santos tomases” de si lo veo lo creo, no pueden más que empezar a pensar en el caos que puede representar esta cifras para la ciudad. Habrá bicicletas por todos los lados, por arriba, por debajo, por los lados y será un sinvivir. Quizás en algún caso tengan más que razón, pero de entre 30.000 siempre hay 100 que les importa un rábano las mínimas normas cívicas y por supuesto, lo pagamos unos 29.900. Pero paso, paso de las cifras, los datos y demás cosas de esas. Quiero pensar en tiempos venideros ya que estos que nos ha tocado vivir son, posiblemente, los más sucios y ruidosos en la historia de la humanidad. Joer, voy a nadar por la mañana y el fondo de la orilla está literalmente lleno de mierda (sin perdón).

Bueno… respiro hondo y cuento hasta siete o diez, vuelvo a pensar en ese teórico mundo mejor. Logro relajarme e imaginarme una ciudad sin humos ni ruidos sin caer, para nada, en algo utópico o romántico/pastoril.

Foto: domibrez / Música: Zenet – Las Causas Perdidas

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24

06 2010

El Molinar y la mar salada

El lunes estreno la temporada natatoria. Por fin he logrado hilar todos mis quehaceres laborales y familiares para poder dedicar unos minutos a la mar salada.

Hace un par de años comencé a bajar en la bici todas las mañanas hasta el Molinar. Descubrí otra manera de empezar el día, otra forma de no salir de casa y llegar al trabajo enseguida.

Fue un día de esos que hacen daño perdérselos, y como era pronto, decidí pasar de largo por el periódico y bajar hasta el Paseo Marítimo. Allí cogí el carril bici en dirección a la Catedral dejando a la derecha la playa de Can Pere Antoni. Pasé el Portixol y llegué al Molinar donde pude darme cuenta que, a las 8h. de la mañana, el agua estaba como una baldosa de cristal, ideal para nadar (A las 7h. también lo he probado y está exactamente igual). Al día siguiente bajé pertrechado con todo el equipamiento, un bañador y una toalla ligerísima (la venden en Decathlon), unas gafas de natación y un poco de agua, no necesitas más.

La primera intención es la de salir corriendo cuando metes un pie en el agua, lo mejor es no pensar mucho lo que estás haciendo e ir metiendo la barriga según vas entrando al agua. Una vez dentro la sensación es diferente y la piel comienza a tonificarse, los músculos se llenan de sangre y el frío desaparece por completo. Nado unos veinte minutos y salgo para secarme con los aún ligeros rayos del sol, me visto y enfilo hacia el periódico con una sana sensación de tranquilidad. Repetir esto durante todo el verano y verás como se te pone el body.

Foto: domibrez / Música: SerenaHoy Iré A Nadar

18

06 2010

Oscuras calles

Dicen, cuentan, que hay noches que por el centro de Palma se pueden ver, a según que horas, personas que en silencio se pasean por sus calles. No está científicamente comprobado pero creo que es así.

Hay noches en que el silencio es el mayor aliado, la oscuridad una compañera y las forzadas esquinas un peligro. Las calles del casco antiguo mantienen ese misterio de los años, las sombras se alargan más que en otro lugares y la luz se disipa entre farola y farola. No se necesita más que un pequeño instante para darte cuenta de que el ambiente está cargado de historias, de personajes que pasaron y vivieron por esas calles y dejaron su impronta. Marineros ocultos en los oscuros portales despidiéndose de su quinta novia. Bellas moras que te observan tras sus viejas celosías mientras esperan que su señor les haga caso esta noche. Caballeros a caballo hacen sonar las aldabas que fieros leones mantienen en sus bocas. Y como no, viejas bicicletas que con el tintineo del timbre aflojado por el uso, hacen que el silencio de la noche sea aún más misterioso.

Una vez finalizado el recorrido que hayas elegido, es recomendable parar un rato a los pies de la catedral, en sus muros podrás sentir el olor de la piedra mojada antaño por el mar. Allí tendrás la sensación de que has llegado al finisterre de la Ciutat, a la orilla de otro mundo lleno de luces y ruido de velocidad. Ahí acaba el paseo nocturno que puedes hacer cualquier noche con tu bici. No necesitarás más, sólo tener cuidado con el dragón.

Foto: domibrez / Música: Pepe Denis – Aquella noche en Palma

21

05 2010

El aparcamiento de Ángeles

Era una verdadera letanía llegar todas las mañanas al centro de Palma y buscar un pequeño lugar para aparcar su pequeño coche. Una rutina que durante años le haría perder mucho de su tiempo. Tiempo y dinero, pues las multas se iban amontonando en la mesa de trabajo de la librería que ella regenta. Librería céntrica, tanto que está en el centro, al centro izquierda de la calle Olmos si subes de las Ramblas. Y allí no se puede aparcar, y si aparcas tienes que pagar y gastarte los dineros que ganas y esto es un sinvivir.

Pero se acabó, se acabó de tanto sufrimiento y sin razón. Un buen día, Ángeles se decidió a cambiar su modus operandi, y siguiendo el incipiente ejemplo de algún colega, aparcó su pequeño coche en un barrio de las afueras oreras de Ciutat. Fue cuando entonces sacó su nueva y reluciente bicicleta plegable, recientemente adquirida en una pequeña tienda de barrio, ante el estupor de los parroquianos del bar de la esquina. Con gran premura y habilidad se dispuso a montarla, se subió en su nueva máquina y salió haciendo alguna que otra pequeña curva primeriza por el carril bici que empalma con el de Blanquerna. La sensación de libertad era tan grande que tuvo que dar un pequeño rodeo por las calles del centro para no llegar tan pronto a Casatomada -espacio Dilettante-.

A partir de este día otra persona más se ha adueñado del carril bici de la ciudad. Ahora hay un sitio más para aparcar, para alguien que aún no se ha decidido a dejarlo. Ahora hay un ruido menos, menos humo y lo más importante de todo… hay una bici más en la ciudad.

Foto: domibrez / Música: Las bicicletas van al cielo / ereqere

17

05 2010

El burro, el padre y el hijo

Se dice que hace muchos años, un padre y su hijo se disponían a recorrer con su burro varios pueblos para vender sus productos. El padre iba montado a lomos del burro mientras su hijo andaba a su vera con las riendas en la mano. Mientras avanzaban por el camino se cruzaron con unos campesinos y al pasar, les oyeron murmurar entre sí:

- Desde luego… este hombre es un explotador y no tiene ninguna consideración por el niño. Él va tan a gusto encima del animal mientras su pobre hijo debe andar kilómetro tras kilómetro.

El padre, al escuchar el comentario le dijo a su hijo que se montara en el burro. Al poco de caminar, se cruzaron con otros campesinos, los cuales al verles pasar dijeron:

- Que falta de respeto… Mira el niño, tan joven y deja que su anciano padre vaya a pie en lugar de cederle el sitio para que descanse.

El padre oyó lo que comentaban de manera que le dijo a su hijo que se montaran los dos en el burro, convencido de que así se acabarían las maledicencias. Pero a los pocos kilómetros se cruzaron con un grupo de mujeres, las cuales les dedicaron una reprobadora mirada y las oyeron susurrar:

- Pobre animal… tiene que cargar con esos dos pesados fardos cuando uno de ellos podría ir a pie sin problemas.

El padre, al escuchar el comentario decidió que tanto él como su hijo se bajaran del animal. Al llegar al pueblo al que se dirigían, algunos habitantes les miraban con una sonrisa. A su paso les oían reir entre dientes mientras se decían:

- ¡Que tontos! Tienen un fuerte animal que les podría llevar fácilmente y en cambio caminan a su lado malgastando sus energías.

Foto: domibrez / Música: Paco Ibañez – La Mala Reputacion – Olympia 1969 (George Brassens)

10

05 2010

Mujeres en bici

Sentado, con mis perros y una caña en la mano, en la terraza del Aguamarina en el Molinar, tuve un momento de lucidez divina y espiritual. Tras unos momentos de observación/visión masculina y casi machista, pude darme cuenta de que el ochenta porciento de los ciclistas paseantes que por allí pasaban eran mujeres, de todos los tipos y condiciones. Y volví a tener otra revelación/cuestión, ¿por qué predomina la mujer en bicicleta sobre el varón varonil? ¿hey?, pues creo que es por la misma razón que una mujer rara vez se compra un super coche con catorce airbags, stop and go, faros de xenon, frenos de disco cerámicos y tracción a las cinco ruedas (la de respuesto también). Porque son sencillas y prácticas, porque dedican sus esfuerzos a cosas más funcionales y menos vanales, como una bicicleta. Nosotros, en cambio, necesitamos que sea grande y con muchos chips y lucecitas, para que luego no podamos ir ningún sitio por miedo a que nos lo roben o nos lo rayen.

A la mujer le importa un rábano que la máquina no sea de última generación. Ellas disfrutan más el monento, el instante, el aire que respiran, aunque seguramente tienen todo lo que les rodea sobradamente controlado (llevan ojos en la espalda, lo he comprobado).

Para ellas las normas son obviedades absurdas que los machotes imponemos. Ellas circulan de una forma más fluida y sensual que nosotros, son más respetuosas y sobre todo, no echan carreras para ver quien llega antes… o la tiene más grande (la bici).

Foto: domibrez. Música: Penélope (Joan Manuel Serrat)

07

05 2010

Mi carril bici

No, no voy a entrar en la polémica que estos días hay con los peatones y el carril bici de Ciutat. Voy a hablar de mi carril bici. Mío, porque lo uso a diario, porque lo respeto y me da un estatus que de otra forma no podría tener. Mi coche no es el más grande, no es el que más corre ni siquiera es el más caro, pero soy de esas personas que se pueden permitir ir al trabajo en bicicleta. No soy un pionero ni un tipo raro que quiere ser diferente y extravagante. Soy un privilegiado porque tengo un trabajo que me permite llegar e irme en bici. Y no, no me he vuelto un pedante ni un chulo, al menos creo que no. Cuando otras personas te comentan que también a ellos les gustaría ir en bici a su trabajo y no pueden porque no les da tiempo o está lejos o tienen que llevar a sus hijos al colegio o etecé, etecé, no puedo más que pensar en todo lo que he hecho para adecuar mi vida hasta llegar a esta situación privilegiada. Para ganar tienes que perder y mucho, para luego volver a ganar, y mucho más. No me importa que existan personas que me miren mal, porque ellas no puedan o no quieran dejar su forma de vida, todo lo contrario; esto hace que mi estatus se eleve. Uno o dos centímetros.

Foto: domibrez / Música: Noches de Toisón (Cardiacos)

05

05 2010

Paleto de NY.

Parece ser que por fin han vuelto las oscuras golondrinas. El anticipo de verano que tenemos, ha logrado despertar de su invernal letargo a las bicicletas de la ciudad. De repente, con el olor de las florecillas y la alegre letanía de los pajarillos, las invernantes máquinas han decidido dejar sus gélidos balcones y lúgubres cocheras para dar paso a la luminosa primavera (la auténtica, no la del Corte Inglés). Ahora que las tardes se hacen largas y los árboles comienzan a ensayar sus proyectos de sombra, es el momento de adecentar las máquinas de los esporádicos usuarios y comprobar en sus propias piernas las bondades del carril bici palmesano.

Por este carril, ayer me acerqué con mi bici, al museu d’art modern i contenporani de palma Es Baluard, allí se inauguraba una exposición de fotografía (?) del genial e idolatrado, al menos por mí, Lou Reed. Yo nunca lo había visto en persona, nunca he asistido a ninguno de sus conciertos, pero flipé en colores con el mayor engreído de todos los tiempos. Menudo (de pequeño) personaje, menudo (de pequeño) fotógrafo, la próxima vez, le va ha esperar su… mánager. Comprendo que puede ser agobiante estar entre tanta gente, pero con sus 68 añazos, debería ser más normal, no anormal, aburrido, prepotente y perdona vidas. Lou estaba aburrido y logró aburrirnos. Desde ahora, Lou, no serás más que un paleto de NY.

En fines, no hay nada que no arregle una caña en el Molinar, al lado del mar, de mi bici, y viendo como los niños, despreocupados porque el hombre del saco ya se ha ido, corretean entre la escollera y el mar.

Foto: domibrez / Música: Perfect day (Lou Reed)

PD. Fran de Bimont ha organizado, para el día 15 de mayo, el primer encuentro BROMPTON en Mallorca. Un recorrido en Brompton por parte del casco antiguo de Palma y la franja marítima…

30

04 2010