Unas notas instrumentales

Hacía una tarde de calor y humedad, estaba solo en casa tumbado en el sofá escuchando los continuos palabros de mi eterno vecino. El lento sonido del ventilador y el rechinar del chicle en boca de Tom Waits, hizo que me levantara del hundido catre, me lavara la cara y me fuera con la bici en las aún tórridas horas de la calor.

Recordé que hacían un pequeño experimento en Pasatiempos de la calle Brossa. Un espacio extraño y renovado por el artista Amadeo Orellana, que acogió un miniconcierto de tres canciones del emergente grupo mallorquín “The Last Dandies”. La verdad, es alucinante lo que se puede hacer con dos guitarras, un cajón y una buenísima voz. El lugar se lleno de encanto y canto, de gente de buen oír y beber (vino con gaseosa), que demostró que para ver buen arte, no hacen falta grandes escenarios.

Al acabar este conciertín, me encontré con el organizador artístico del evento, el multifacético Toni Pla (Cultura Club) con su averiada bicicleta, una “intocable” de la marca de unos grandes almacenes de deportes, que no aguantaba ni un soplido. De ahí nació el compromiso de la creación de una auténtica máquina para este hombre de mil músicas y otros tantos músicos.

Foto: domibrez

20

07 2010

La Ruta de las Avenidas

He descubierto un mundo de aventuras sin salir de la isla y gratis. No es la Ruta Quetzal ni Port Aventura, es la auténtica maravilla del Carril Bici de las Avenidas.

Es quizás la ruta más concurrida de la ciudad, sin contar con el ya ridículo carril bici que pasa por delante del antiguo edificio de Emaya.  Esta ruta tiene todo lo que se necesita para ser una gran aventura: subidas, bajadas, curvas a la izquierda, a la derecha, tiene pasos por las aceras, por la calzada, por detrás de las paradas del autobús… Quizás estas últimas son las zonas más peligrosas y arriesgadas por sus bruscas frenadas y eslálones al encontrarte con pobres aborígenes que salen del bus tranquilos y confiados. Otra atracción más que emocionante es aquella en la que salen máquinas enfurecidas del gran río hacia las calles interiores, es una sensación sin parangón el como te embisten sin alevosía ni nocturnidad. Algunas de estas grandes máquinas de hierro, que echan humos por sus culos, se sitúan en el medio del carril con un letrero luminoso e inocente que predica “es un minuto”, son muy peligrosas, ya que hacen que te incorpores a la gran corriente de maquinas devoradoras de fuel y te pueden arrastrar en sus remolinos.

No olvidemos las zonas de descanso/reposo/desesperación señalizadas por semáforos eternos que si los miras atentamente, creo que hasta sonríen ligeramente con una muesca socarrona. Pero lo que os recomiendo es probar a montar en bici  a la vez que esos cagaprisas, que siempre intentan pasarte en los lugares más peligrosos, demostrando de esta manera su virilidad.

Bueno, no sé si os gustará esta aventura, pero de alguna manera hay que pasar este verano de crisis y no-gasto. Para los menos aventajados/as os recomiendo usar casco, rodilleras, muñequeras, hombreras y más cosas terminadas en “eras”.

Foto: domibrez / Música: Harry Connick, Jr. – Blue Light, Red Light (Someone’s There)

11

07 2010

Mecachis San Fermín

Era por allá, en la época de las castañas de la Mari, cuando acontecieron los tontos hechos que me dispongo a narrar.

Dos colegas y un servidor organizamos la turné ciclo-turista de aquel verano (siglo pasado). Nuestra idea era irnos a Francia después de doparnos lo suficiente en los sanfermines pamplonicas, para ello cogeríamos un tren desde León a Iruña y desde allí nos iríamos en bici hacia los Pirineos francófonos. Estuvimos todo el invierno preparando la ruta o posibles rutas alternativas para sortear, o suavizar, de alguna manera las tremendas rampas pirenaicas. Nuestras piernas estaban preparadas después de jugarnos toda la temporada de rugby de la segunda división nacional. Todo hacía presagiar una potente aventura bicicletera de verdes senderos y noches estrelladas.

Llegó el día en el que salimos de la estación de León dirección a Pamplona y en unas cuantas incomodas horas (los trenes no eran lo que son ahora), llegamos a Iruña. Eran las tres de la tarde, cuando hace la calor, y nuestros estómagos estaban a punto de desprenderse del cuerpo y echar a correr. Montamos en las bicis y nos fuimos hacia el centro por la Bajada de la Estación y Paseo de Sarasate con la idea de llegar hasta la Plaza del Castillo. Al pasar por una de esas callejuelas, creo que era la calle de Lindachiquia, nos detuvimos en un bareto (de cuyo nombre no quiero acordarme), apoyamos nuestras cargadas bicis, una al lado de la otra, en la fachada del bar para preguntar por el menú, su precio y de paso ir al excusado los tres a la vez (listos que eramos)… Bueno la historia es fácil de terminar, al salir sólo quedaba mi bici, los ladrones tuvieron que ser dos.

Y allí y en ese momento, sin dinero ni documentos, un cinco de julio acabó toda nuestra aventura de aquel verano del 83. Tren y para casa, invité yo.

Foto: domibrez / Música: Santana – Eternal Caravan Of Reincarnation

06

07 2010

Mi bici, mi perro y el vuelo del búho

Son las veintidós coma cero cero y me dispongo a salir con uno de mis perros para ejercitar sus músculos y a su vez, desgastar su maldita fogosidad. Lagotón, como así le llamo (en realidad se llama Lago), es un border collie tricolor que adoptamos en el “Centro Canino Internacional” ahora hace tres años. Es todo un campeón en mear y cagar por todos los lados. Le encanta comerse todo lo incomestible y al ser una de las razas más inteligentes, obedece sólo las órdenes que le da la gana. No soy Cesar ni Borja de Cuatro pero nos lo pasamos bien.

Lagotón se transforma cuando me preparo para coger la bici, el binomio que forman ésta y él es alucinante. Salimos a la calle y se coloca a mi izquierda y en paralelo, obedece todas las “sugerencias” que le hago sin rechistar. –¡Lago para! y se para. –¡Lago sit! y va y se sienta. –¡Lago despacio! y va despacio… y un montón de cosas más. Luego comenzamos a correr y su trote se convierte en carrera, sus orejas se echan hacia atrás y su mirada fija en la lejanía hacen que el animal y la bicicleta se fundan en un mismo ritmo. Después de unos mil quinientos metros de ida y otros mil quinientos de vuelta, llega a casa con la lengua limpiando el suelo y os aseguro que duerme toda la noche de un tirón… angelito!!!.

El búho nos lo encontramos todas las noches en la rama de un viejo almendro. Al pasar sale volando con su precioso cuerpo de plumas. Está en esta historia porque me quedaba bonito en el título del blog.

Foto: Clara / Música: Turista – Búho

02

07 2010

Ahí va la rubia

Hoy voy a escribir de lo que yo quería ser de pequeño. Quería ser escritor, bueno… cantante, artista pintor, dependiente, amaestrador de fieras terribles, cura,… y sobre todo, lo que más me gustaba, cirujano escabroso de la cirugía estética, la liposucción y oscuras maniobras de maquillaje.

Yo quería ser Dios, ser una persona que jugara con los devenires del mundo y hacer descabalgar el mal de la grupa de las más infames bestias. Pero de una sublime colleja, todo se quedo en currante a secas. Y no, no estoy acomplejado ni frustrado por ello, no. Desde la llanura del andamio comencé a descubrir otras formas de existencias con visiones diferentes de la vida.

Una nueva dimensión donde a las cosas se las llama con su verdadero nombre, sin rodeos, sin mariconadas. Lo aparentemente simple o simplón, se vuelve complejo. La felicidad se desliza entre los dientes y la voz se estira hasta el grito más soez. Aquí he comprendido que realmente las grandes bestias se desnudan y quedan en nada. Lo estético se deshace, la grasa se aplica en profundidad y el tinte deja ver las más hermosas raíces que se puedan imaginar. Todo ello me lleva a girar la cabeza ante tanta belleza y a no contenerme en mis sentimientos. A recuperar los viejos valores de mis antepasados, a recuperar, también, su lenguaje más selecto.

Toda esta verborrea la suelto aquí y ahora porque pretendo vender una bici, una bici a la que he bautizado con el nombre de …”La Rubia”… y ahora puedo gritar sin pudor alguno, con buen uso del más selecto vocabulario del piropeo… ¡¡¡Ahí va la rubia!!!,…slurrp.

Foto: domibrez / Música: Ry Cooder – El U.F.O. Cayo

29

06 2010

Déjame imaginar

Llegan noticias de los medios y llegan cargadas de datos, fechas, cantidades e informes. Todo se necesita justificar y nada se hace por nada, ahora te tapo la boca con esta cifra y mañana tu me la rebates con esta otra.

Que bonito sería entender que no se trata de cifras sino de otra cosa muy diferente. Entiendo que los “santos tomases” de si lo veo lo creo, no pueden más que empezar a pensar en el caos que puede representar esta cifras para la ciudad. Habrá bicicletas por todos los lados, por arriba, por debajo, por los lados y será un sinvivir. Quizás en algún caso tengan más que razón, pero de entre 30.000 siempre hay 100 que les importa un rábano las mínimas normas cívicas y por supuesto, lo pagamos unos 29.900. Pero paso, paso de las cifras, los datos y demás cosas de esas. Quiero pensar en tiempos venideros ya que estos que nos ha tocado vivir son, posiblemente, los más sucios y ruidosos en la historia de la humanidad. Joer, voy a nadar por la mañana y el fondo de la orilla está literalmente lleno de mierda (sin perdón).

Bueno… respiro hondo y cuento hasta siete o diez, vuelvo a pensar en ese teórico mundo mejor. Logro relajarme e imaginarme una ciudad sin humos ni ruidos sin caer, para nada, en algo utópico o romántico/pastoril.

Foto: domibrez / Música: Zenet – Las Causas Perdidas

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24

06 2010

El Molinar y la mar salada

El lunes estreno la temporada natatoria. Por fin he logrado hilar todos mis quehaceres laborales y familiares para poder dedicar unos minutos a la mar salada.

Hace un par de años comencé a bajar en la bici todas las mañanas hasta el Molinar. Descubrí otra manera de empezar el día, otra forma de no salir de casa y llegar al trabajo enseguida.

Fue un día de esos que hacen daño perdérselos, y como era pronto, decidí pasar de largo por el periódico y bajar hasta el Paseo Marítimo. Allí cogí el carril bici en dirección a la Catedral dejando a la derecha la playa de Can Pere Antoni. Pasé el Portixol y llegué al Molinar donde pude darme cuenta que, a las 8h. de la mañana, el agua estaba como una baldosa de cristal, ideal para nadar (A las 7h. también lo he probado y está exactamente igual). Al día siguiente bajé pertrechado con todo el equipamiento, un bañador y una toalla ligerísima (la venden en Decathlon), unas gafas de natación y un poco de agua, no necesitas más.

La primera intención es la de salir corriendo cuando metes un pie en el agua, lo mejor es no pensar mucho lo que estás haciendo e ir metiendo la barriga según vas entrando al agua. Una vez dentro la sensación es diferente y la piel comienza a tonificarse, los músculos se llenan de sangre y el frío desaparece por completo. Nado unos veinte minutos y salgo para secarme con los aún ligeros rayos del sol, me visto y enfilo hacia el periódico con una sana sensación de tranquilidad. Repetir esto durante todo el verano y verás como se te pone el body.

Foto: domibrez / Música: SerenaHoy Iré A Nadar

18

06 2010

Vivir sin coche

Vivir sin coche propio es un estilo de vida muy plausible por su alta responsabilidad social, que además incluye beneficios individuales significativos en lo financiero, la salud y la calidad de vida.
Al desprenderte de tu coche puedes disminuir tus deudas y crear oportunidades de ahorro; de esta manera podrás invertir el dinero que ganas con tu trabajo en algo que valga más que conducir un automóvil.
Para estimar el costo de tener un automóvil, además de la reducción en tus ingresos que implica financiarlo, hay que añadir el costo del seguro contra accidentes, el consumo de gasolina, servicios, refacciones, tenencia, estacionamientos, peajes, depreciación,… probablemente termines por darte cuenta que trabajas para poder conducir.
Cada año mueren más de 1.2 millones de personas en el mundo por accidentes de tránsito y 11 millones resultan gravemente heridos.
Al caminar tienes la oportunidad de observar tu entorno y de reflexionar sobre tus asuntos relevantes de forma relajada; en contraste, conducir en una ciudad produce ansiedad y frustración.
Del lado de la salud, caminar, andar en bicicleta, patines o en otros vehículos sin motor no sólo te permiten conservar tu condición física y aumentar tu esperanza de vida, sino también son divertidos y generan poco estrés.
En cuestión de entretenimiento, conducir un auto es poco interesante como deporte de sensación dado que la relación adrenalina/riesgo es muy baja comparada con escalar, bucear e incluso echarse de un avión con un paracaídas.
Los automóviles arrojan cada año 300 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Cada coche lo equivalente a su propio peso. Esto acelerará el calentamiento global y tendrá consecuencias desastrosas en el medio ambiente.
Dejar de conducir significará un cambio significativo en tu huella ambiental, es decir, en la parte que te corresponde de responsabilidad para conservar el planeta en condiciones habitables.
En Estados Unidos, los coches ocupan el 40% del espacio urbano, 3 veces más que el destinado para que la gente viva. Al vender tu coche, probablemente tu casa crecerá lo equivalente a una habitación más, lo cual podrás acondicionar como lugar de esparcimiento.
Un estilo de vida más local te permite descubrir espacios de convivencia. Por ejemplo, realizas tus compras en los comercios a tu alrededor o en su defecto por Internet.
De igual forma, acudes al cine o al restaurante en bicicleta y descubres lo sencillo que es estacionarse, así como recuperar tu vehículo al salir.
La seguridad en tu barrio aumentará en la medida que, en común acuerdo con los vecinos, soliciten y consigan dedicar calles exclusivas para peatones.
La era del “dime qué conduces y te diré quién eres” quedó atrás. Serás mucho más respetado por tus conocidos cuando se enteren el por qué decidiste desprenderte de tu automóvil.

Empieza hoy:

Comparte un coche y divide gastos con vecinos, colegas o personas que realicen las mismas actividades o hagan trayectos similares al tuyo.

Traza nuevas rutas y destinos: realiza las mismas actividades en lugares más cercanos a tu casa o trabajo, de manera que puedas trasladarte a pie, en bicicleta o en transporte público.

Para las ocasiones en que sea difícil moverse por otros medios, la renta de un auto es más sencilla y económica de lo que parece.

Si tu estado físico te impide caminar o andar en bicicleta, considera adquirir un mini-auto (2 plazas).

Si recorres distancias muy grandes de forma frecuente, considera un cambio de domicilio.

Tu salud, tu bolsillo, tu familia y el planeta te lo agradecerán.

Texto: (Copy / Paste de Losdelabici Cicloturismo). Mejor no se podía escribir.

Foto: domibrez

11

06 2010

De la harley a la bici

Eran años aquellos (no se cuales) en los que empezaban a despuntar las grandes motocicletas americanas en la Isla. No eran una mera moda pasajera y hoy en día se han convertido en las reinas de las carreteras domingueras, juntándose en grandes grupos y especies. Unos de estos moteros, un buena tarde, se hartaron de la vibración incesante del auténtico motor yanki y se pasaron a la electricidad de una bici. El ruido dio paso al silencio y tranquilidad del mar que bordea el camino que usan a diario para desplazarse al centro de Palma, donde ya no buscan sitio donde dejar su pesada motocicleta.

La bicicleta eléctrica es muy eficiente (muchísimo más que un coche, por ejemplo), pero requiere energía. Aún así, sus ventajas para recorridos menores de 30 km. diarios son evidentes, con un coste de utilización casi cero, y sin emisiones. Tiene un pequeño inconveniente, su peso es mucho más elevado que una convencional, pero siempre es mejor que un vehículo de 25 kilos mueva a una persona de 80, que no mover un vehículo de 1500 kg, ¿no?.

El terreno, distancia o condición física del usuario, la bici normal puede resultar algo pesada. En este punto, una bicicleta eléctrica es la solución ideal, ya que elimina factores como el viento de cara o las cuestas, permitiendo recorrer más distancia, en menos tiempo y con un ejercicio físico muy moderado (incluso ninguno, según modelos). Todos aquellos a los que no les guste el sudor, puede ser una opción de movilidad. Esto sin mencionar el placer de conducir una bicicleta eléctrica, el silencioso empuje del motor transmite unas sensaciones únicas.

Foto: domibrez / Camiseta: simebuscasmeencuentras / Estilismo: pasatiempos

01

06 2010

Oscuras calles

Dicen, cuentan, que hay noches que por el centro de Palma se pueden ver, a según que horas, personas que en silencio se pasean por sus calles. No está científicamente comprobado pero creo que es así.

Hay noches en que el silencio es el mayor aliado, la oscuridad una compañera y las forzadas esquinas un peligro. Las calles del casco antiguo mantienen ese misterio de los años, las sombras se alargan más que en otro lugares y la luz se disipa entre farola y farola. No se necesita más que un pequeño instante para darte cuenta de que el ambiente está cargado de historias, de personajes que pasaron y vivieron por esas calles y dejaron su impronta. Marineros ocultos en los oscuros portales despidiéndose de su quinta novia. Bellas moras que te observan tras sus viejas celosías mientras esperan que su señor les haga caso esta noche. Caballeros a caballo hacen sonar las aldabas que fieros leones mantienen en sus bocas. Y como no, viejas bicicletas que con el tintineo del timbre aflojado por el uso, hacen que el silencio de la noche sea aún más misterioso.

Una vez finalizado el recorrido que hayas elegido, es recomendable parar un rato a los pies de la catedral, en sus muros podrás sentir el olor de la piedra mojada antaño por el mar. Allí tendrás la sensación de que has llegado al finisterre de la Ciutat, a la orilla de otro mundo lleno de luces y ruido de velocidad. Ahí acaba el paseo nocturno que puedes hacer cualquier noche con tu bici. No necesitarás más, sólo tener cuidado con el dragón.

Foto: domibrez / Música: Pepe Denis – Aquella noche en Palma

21

05 2010